Por primera vez en EDUCAN hemos desarrollado y estamos impartiendo formación que no está íntegramente destinada a la educación, adiestramiento y gestión de la conducta de nuestros amigos caninos o felinos: Nuestro curso de “Asistente a la Atención Clínica Veterinaria”, lo que coloquialmente se conoce como ATV o Auxiliar Técnico Veterinario.

Nos hemos pensado mucho esta ampliación de nuestra oferta formativa, el motivo para hacerlo es doble: en primer lugar hemos comprobado que la mayoría de cursos que se ofrecen en esta especialidad utiliza un sistema de prácticas de los alumnos en clínicas veterinarias, vinculando la eficacia de la formación a la calidad de estas. Aparentemente este es un sistema muy atractivo: el alumno conocerá de primera mano el día a día de su futuro trabajo, integrándose de manera armónica con el cuerpo profesional de la clínica o clínicas en las que realice estas prácticas, sin embargo la realidad es muy diferente.

Puesto que las prácticas están asociadas a la actividad de la clínica, el poder “practicar” o no determinadas destrezas dependerá por completo de que el azar traiga un número suficiente de casos representativos y válidos
para hacerlo. También sucede que, como en todos los trabajos, no todo el tiempo que pasa el alumno en la clínica tendrá valor formativo, pues, según el flujo de clientes o la necesidad de despachar asuntos de índole no veterinaria, habrá un importante número de horas vacías de contenido didáctico. Estas características hacen que las prácticas sean irregulares, desiguales y se haga necesario permanecer en las clínicas un altísimo número de horas para llegar a realizar las prácticas efectivas que serían necesarias para la buena formación del alumno, lo que algunos profesionales con pocos escrúpulos están aprovechando para tener personal poco cualificado pero gratuito (o mejor aún: que paga por trabajar), que está relegado a los trabajos más ingratos y menos especializados de la clínica, como fregar, ejercer de dependiente de la tienda de artículos para mascotas o ser recepcionista telefónico. Algo que no es el objetivo de los alumnos y que, si bien puede ser parte de su ejercicio profesional posterior, no debería ocupar un lugar principal en su formación práctica ni llenar la mayor parte de sus horas de aprendizaje.

Además los profesionales veterinarios honestos (la inmensa mayoría) que acogen a los alumnos en prácticas son conocedores de que estos únicamente han recibido una formación previa teórica, con lo que son cautos sobre lo que les dejarán hacer o no durante su estancia, pues no olvidemos que quienes acuden a la clínica son clientes reales con problemas reales de sus mascotas y por ello es arriesgado, cuando no fraudulento, dejar que un alumno en formación lleve a cabo determinados protocolos que sólo conoce “sobre el papel”, lo que les lleva a limitar mucho aquello que se les deja hacer. Según sea la precaución del veterinario el alumno no practicará nunca algunas de las cosas que ha aprendido de manera teórica como vendajes o suturas, y es que todos sabemos que las responsabilidades reales de un becario en una empresa seria son dos: hacer fotocopias y no molestar mientras los profesionales trabajan :) , o sea ver, oír y callar.

Como todos nuestros alumnos saben, una de las características de nuestros cursos es la máxima densidad formativa, por lo que ese formato de muchas horas de prácticas con poca “chicha” real nos parecía un desperdicio del tiempo del alumno y, off course, de su dinero. Creemos que existe un importante número de interesados en formarse en esta especialidad que valoran su tiempo y esperan exprimir cada minuto (¡y cada euro!) que empleen en hacerlo, optimizando la adquisición de conocimientos a través de prácticas concretas y definidas que aseguren la aplicación tutelada de los conocimientos reales de asistencia clínica.

Nos hemos puesto manos a la obra para dar servicio a estos potenciales alumnos más exigentes y ocupados, el resultado es un curso de Asistente a la Atención Clínica Veterinaria diseñado para dar más por menos: De noventa y seis horas lectivas hay más de un treinta por ciento de prácticas realizadas como cinco talleres monográficos: suturas, fluido-terapia, vendajes, laboratorio (tinciones, improntas, citologías, tricogramas, coprológicos…), y familiarización con el material de quirófano. Esta manera de plantear las prácticas garantiza la adquisición de destreza de ejecución del alumno en aspectos fundamentales de la asistencia clínica veterinaria, con lo que el veterinario que sea un potencial contratante se encontrará con que quienes se han formado en EDUCAN ya han recibido el entrenamiento necesario para llevar a cabo competentemente dichas labores, no teniendo que hacerlo por primera vez durante situaciones reales, con los riesgos que ello entraña.

Pero antes dije que el motivo para poner en marcha este nuevo curso era doble, y hasta ahora sólo hemos hablado de la primera razón, que es, obviamente, ofrecer un curso más corto pero mucho más condensado y aprovechable que los que componen la mayoría de la oferta formativa actual en la especialidad. El segundo motivo es de interés para nuestros alumnos de adiestramiento y modificación de conducta: Este curso de “Asistente a la Atención Clínica Veterinaria” cubre sobradamente los requisitos de los módulos formativos “Realizar labores de cuidados e higiene canina” y “Realizar labores de primeros auxilios aplicados a perros”, necesarios obtener los certificados de profesionalidad de Adiestrador y Educador e Instructor Canino, por lo que quien desee completar su formación para poder certificarse oficialmente se encontrará con que en EDUCAN ofrecemos una modularidad que le permite el máximo control de su plan de estudios: si desea únicamente los conocimientos técnicos necesarios para adiestrar y realizar modificación de conductas puede realizar sólo nuestro curso de “Adiestrador profesional y Técnico en Modificación de Conducta Canina”, si quiere ampliar conocimientos y le convence nuestra propuesta técnica y didáctica, tiene la opción de matricularse en el curso de continuación, “Adiestrador Profesional y Especialista en Modificación de Conducta Canina Avanzado”, y si desea completar el ciclo formativo que le dé acceso a los próximos certificados de profesionalidad puede hacerlo apuntándose al curso de “Asistente a la atención Clínica Veterinaria”. Al dividir la formación necesaria para obtener las cualificaciones en varios cursos diferentes se evita que alguien pague por conocimientos que no desea o que ya tiene, como podría ser el caso de un veterinario que quiere formarse como entrenador y especialista en modificación de conducta canina, para el que no tendría sentido pagar y realizar las horas formativas como Asistente a la Atención Clínica Veterinaria. También puede suceder que alguien desee aprender a adiestrar, pero no quiera dedicarse a ello profesionalmente y por ello prefiera no pagar por una formación veterinaria que no es de su interés. Además es una garantía de nuestra confianza en la calidad de la formación que impartimos, no necesitamos “atar” al alumno a nosotros con un curso larguísimo, que si después no es lo esperado habrá agotado su bolsillo y su ánimo, nuestro plan didáctico se divide en cursos trimestrales independientes y nos esforzamos al máximo porque nuestros alumnos al terminar cada uno de ellos deseen continuar formándose con nosotros. Y nuestro curso avanzado (exclusivamente para alumnos que han aprobado el básico) siempre está lleno. Por algo será ;) .

De nuevo me dispongo a adaptarme al formato blog para explicar una propuesta del trabajo Cognitivo-Emocional actual. Como el que trato hoy es un tema muy extenso y mi Webmaster me tiene loco con ser escueto y esquemático espero que si este post me sale bien se decida a manifestarse en público para felicitarme (si la cago grandemente prefiero que me trasmita su opinión en privado :( ).

Tras desperdiciar un párrafo y por tanto empezar mal, me dispongo a enmendarme explicando de manera concisa qué son las estructuras de adiestramiento y cuál es su utilidad.

Una estructura de adiestramiento es una norma o conjunto de normas a través de cuyo seguimiento el perro puede ser inducido a realizar nuevas conductas o variaciones de otras ya conocidas, por ello constituyen protocolos generales de enseñanza-aprendizaje que, una vez construidas, pueden aprovecharse en cualquier momento para enseñar algo nuevo al perro o para mejorar acciones conocidas.

Con ejemplos se ve con claridad: yo puedo decidir usar luring, que es “casi” una estructura de adiestramiento por sí mismo, pero serán las normas concretas que le trasmitiré al perro lo que forma la estructura de adiestramiento, puedo optar por la sencilla norma de “si sigues la comida que te ofrezco la mano se abrirá”, pero también puedo utilizar “si sigues la comida que te ofrezco te daré comida con la otra mano” (una variación muy común y eficaz). También puedo optar por usar una estructura con más de una norma, por ejemplo puedo combinar algún tipo de luring con modelar con las manos (también una excelente estructura porque el interés por la comida me sirve de evaluador para saber que el uso del estímulo negativo del modelado no genera estados emocionales negativos), así tendré dos normas “si sigues la comida que te ofrezco (norma 1) y te dejas guiar por mis manos (norma 2) te daré la comida”. Los targets, modelados, moldeados y otras múltiples formas de enseñanza son la base de las estructuras de adiestramiento, sólo tenemos que reducir a normas concretas y fiables nuestra manera de usarlas.

Por supuesto alguien me dirá que esto no sólo se hace ya, sino que es inevitable. Y tiene razón, el uso de estructuras es inherente al adiestramiento ¡No se puede adiestrar sin usarlas! por ello, antes de que se me acuse de inventar la rueda y luego “venderla” ;) como un nuevo protocolo de adiestramiento cognitivo, explicaré en qué consiste nuestra propuesta.

En primer lugar enseñamos la estructura ANTES de usarla para iniciar el aprendizaje de ninguna conducta valiosa
, esto es enseñamos al perro a seguir la comida para conseguirla, a dejarse modelar, a tocar un target… sin que a la vez le enseñamos a sentarse, tumbarse… Es importante que el perro aprenda cómo va a aprender antes de usar esa estructura para conseguir las conductas que son el objetivo de nuestro adiestramiento. Únicamente enseñaremos la conducta que deseamos cuando la estructura de adiestramiento elegida para hacerlo esté consistentemente aprendida por el perro. Además, una vez enseñada, utilizaremos un código de activación de la estructura, una señal, que indica al perro cuál estructura concreta de las que conoce es la que vamos a usar para enseñarle alguna cosa. O sea que informamos al perro: “Ahora voy a enseñarte de esta manera”. Por supuesto la elección de enseñar al perro unas u otras estructuras dependerá del objetivo de cada adiestramiento y del gusto y capacidad del adiestrador.

¿Qué ventajas tiene esto? Porque de primeras parece un doble trabajo: primero enseñar la estructura y luego la conducta, mientras que haciéndolo simultáneamente me ahorro un paso. Aunque existen muchas ventajas, hay tres fundamentales:

1- Reducción del foco de atención: Cuando el perro no sabe cómo le vamos a enseñar tiene que estar atento a todo lo que sucede, pues la información útil puede llegar de cualquier sitio y manera, si trabajamos así le estaremos enseñando a aprender con un foco de atención muy amplio. Pero si el perro sabe exacta y fiablemente cómo le llegará la información relevante cerrará su foco de atención para atender únicamente al seguimiento de las normas de la estructura y a la comunicación con su guía, esto nos permite mejor concentración, que la imagen mental que tiene que procesar el perro sea más reducida, como consecuencia disminuye enormemente la necesidad de generalizar el adiestramiento obtenido y optimiza la capacidad de aprendizaje del perro.

2- Claridad informativa y seguridad en el aprendizaje: El perro sabe exactamente cuál es la información valiosa en cada momento, lo que le genera confianza para perseverar en el seguimiento de la estructura, aun enseñando conductas difíciles, mientras que cuando el entrenador cambia frecuentemente de manera de trabajar sin informar al perro (no me sale el moldeado, pruebo con luring, no me sale con luring pruebo a modelar un poco…) es más fácil que se genere estrés y el perro termine dejando de seguir la estructura cuando no consigue llegar a la conducta rápidamente, además de que existe un mayor riesgo de que aparezcan estados emocionales negativos.

3-Mejora de la relación con el guía y de la atención voluntaria en él: Al ser el guía quien indica al perro cuál va a ser la manera concreta de aprender en cada momento, qué estímulos serán relevantes y cuáles serán irrelevantes se vuelve inevitable el aumento de la atención, como además estamos usando una información honesta (otro concepto muy importante en nuestra manera de trabajar) el perro cada vez confía más en el guía. También es un mejorador importante de la relación el que, al enseñar cómo aprender fuera de las conductas valiosas, el adiestrador no se agobia, impacienta o afecta por no estar consiguiendo el ritmo de avance deseado en su adiestramiento y no le trasmite al perro esas emociones.

Es importante recordar que el proceso de enseñanza-aprendizaje influye en el perro y en el adiestrador a muchos niveles, la consecución de la conducta, siendo el más evidente, no es el único ni el más importante
. Debemos tener un enfoque holístico de cómo afecta nuestra manera de entrenar al perro para poder decidir qué adiestramiento queremos hacer. Sin conocimiento no es posible el análisis y estamos abocados a repetir técnicas, tanteando en la niebla algún asidero firme para avanzar, lo que genera una inseguridad que fácilmente se trasmitirá al perro.

En primer lugar quiero disculparme por la desatención del blog, nos han surgido un montón de nuevos proyectos que han ocupado por completo mi tiempo, parece que ahora empieza a estar todo colocado y en marcha, por lo que vuelvo a la carga con la intención de que no se repita un silencio tan prolongado.

Y como otra de las cosas que he tenido paradas es el nuevo libro de adiestramiento que estoy escribiendo y que recoge detalladamente los nuevos protocolos de adiestramiento cognitivo-emocional, he pensado que podía ser buena idea reabrir “La Caja Verde” explicando cuáles son estos nuevos protocolos y en qué consisten. Los que me conocen ya supondrán que esto me llevará varios post, los que además conocen estos protocolos estarán seguros de ello ;) .

Aunque dudé si empezar explicando la nueva división en etapas y fases y después ir detallando cuáles eran los protocolos para trabajar en cada una de ellas al final me he decidido a contaros primero las dos novedades que considero más vistosas: la construcción y uso de espacios de aprendizaje y la enseñanza y aprovechamiento de estructuras de adiestramiento y empezaré con ellos porque montamos ambos en los perros antes de enseñarles ninguna de las conductas que constituyen el objetivo del adiestramiento. En este post me centraré en los espacios de aprendizaje.

Los espacios de aprendizaje son aulas mentales que permiten poner al perro en disposición óptima para aprender. Un espacio de aprendizaje se caracteriza por una activación concreta y determinada de cuatro dimensiones en el perro: la mental, la emocional, la social y la física. Para entrenar estos espacios elegimos una conducta concreta (que denominamos conducta-marco) que facilite en el perro dicha activación mental, emocional, social y física. La conducta no debe ser valiosa para nuestros objetivos de adiestramiento, y la entrenamos tomando en cuenta que nunca buscaremos la máxima calidad en la conducta, sino conseguir, a través de ella, la activación adecuada de las cuatro dimensiones mencionadas, pues los espacios de aprendizaje están en sus dimensiones, no en la correcta realización de la conducta.

Como todo esto es farragoso contado de manera tan concisa pondré un ejemplo que creo que resulta claro: cuando empezamos a ir a la escuela necesitamos que nos enseñen que en el aula se permanece sentado mirando al frente (activación física), atento al profesor y sus explicaciones (activación mental), tranquilo (activación emocional) y subordinado a las normas del centro, que coordina el profesor a través de sus indicaciones sobre la marcha de la clase (activación social). Así si los niños no tienen estas cuatro dimensiones correctamente activadas el proceso de enseñanza-aprendizaje será de peor calidad o incluso no avanzará. Cuando un niño se sienta de espaldas al profesor para charlar con sus compañeros no tendrá la disposición física adecuada para aprender ¡no puede recibir la información didáctica! Si se encuentra sentado y mirando al frente, pero pensando en sus cosas en lugar de concentrarse en la explicación su disposición mental le impedirá realizar un aprendizaje eficiente, igualmente si está asustado por algún abusón o enfadado por algo que ha sucedido con sus compañeros tendremos una mala disposición emocional para aprender, por último si no es capaz de coordinarse con el profesor y aceptar que él debe dirigir la clase e interrumpe una y otra vez tendrá una mala disposición social que también impedirá un aprendizaje eficiente.

Por ello lo primero que se debe enseñar al niño es la conducta-marco adecuada para aprender, es decir a sentarse correctamente en un aula. Una vez que lo aprendemos en cuanto entramos en un aula a recibir formación sabemos cómo debemos comportarnos para optimizar el aprendizaje, sin embargo nadie pretende que esa conducta sea un fin en sí misma, premiando al niño que se sienta de manera más adecuada (excepto algunos internados suizos cuya utilidad social es servir a los padres como amenaza cuando tienen hijos díscolos en una edad que impide emplear Alcatraz como elemento disuasorio para corregir su conducta), lo que nos importa es que sentarse en el aula facilite y consiga la activación óptima para aprender, así algunos niños descansarán su espalda en el respaldo, otros se apoyarán con los codos en la mesa… no importa la exactitud de la conducta sino su eficacia.

Parece claro que hay que enseñar a los niños cómo recibir el aprendizaje antes de iniciarlo, ¿no debería ser igual con los perros? Me gustan mucho los perros, pero creo que no son más listos que los niños (al menos la mayoría :) ) máxime cuando el enseñante es de otra especie. Los espacios de aprendizaje son la manera de enseñar a los perros a recibir de manera fácil el aprendizaje, promoviendo la creación de imágenes mentales sencillas y por ello fáciles de procesar para el perro. También le aportan seguridad emocional y social, algo muy necesario y frecuentemente relegado a un segundo plano al entrenar.

Nosotros construimos y usamos un mínimo de tres espacios de aprendizaje:


Espacio de concentración
: El equivalente al aula del ejemplo, es donde enseñaremos al perro todas las conductas nuevas o puliremos los conocidas, se caracteriza porque aparecerá información nueva para el perro. En este espacio pedimos al perro concentración en el guía, tranquilidad emocional, coordinación con su guía para recibir correctamente sus indicaciones y un nivel de actividad física medio.

Espacio de juego: Aquí enseñamos todas las conductas que se moldean a través de conductas innatas del perro afines al juego (como las de caza o presa), también nos sirve para jugar con el perro de manera adecuada. En este espacio buscamos una activación mental que permita al perro estar atento a jugar, pero manteniendo el autocontrol necesario para atender también a su guía (muy importante en perros que se vuelven locos cuando juegan), emocionalmente queremos que el perro esté alegre y divertido, a nivel social le enseñamos que si se coordina con su guía para jugar ¡el juego es más divertido!, pero también que debe subordinarse a las normas de juego que decida este, la activación física será alta o muy alta (la que tenga cada perro cuando juega).

Espacio de calma: En el adiestramiento cognitivo-emocional es fundamental enseñar al perro a tranquilizarse cuando es conveniente, facilitando y permitiendo la correcta gestión del estrés causado por el aprendizaje u otros motivos, así como facilitando la consolidación del aprendizaje al poder relajar al perro después de un avance que le haya resultado difícil. En este espacio buscamos una concentración mínima, pues queremos un perro muy relajado y carente de estrés, incluso de eustrés. Socialmente el perro debe subordinarse a su guía, porque es quien decide activar el espacio de calma, y coordinarse con él para saber cuándo puede bajar su nivel de atención hacia el aprendizaje, evitando esos perros que sólo saben estar en las sesiones de entrenamiento excitados y que, en cuanto bajan su nivel de excitación, bajan también la calidad de sus respuestas.

Como ya estoy al principio de la cuarta página y temo la ira de mi Webmaster :( , terminaré diciendo que los espacios de aprendizaje son una excelente herramienta educativa para perros que practican adiestramientos complejos y exigentes, pero no son prácticos para el adiestramiento comercial porque se necesita un número alto de sesiones para montarlos (nosotros estamos tardando unas veinte sesiones en tener los tres), lo que es incompatible con la rentabilidad comercial ¿Qué hacemos entonces con los adiestramientos comerciales? Pues enseñar y usar estructuras de adiestramiento, pero esa es otra historia y debe ser contada en otro post ;) .

Desde el principio informo de que esta segunda parte de cómo gestionar el tiempo en una empresa de adiestramiento es más corta que la primera y que mi último artículo, porque tengo las orejas más largas que una reina Masai de los tirones que me da mi Webmaster cuando me excedo en la longitud de los artículos. Prometo ser bueno o al menos breve, o al menos más breve ;)

Una de las características principales de nuestro trabajo es que se desarrolla en diferentes ámbitos: una parte la hacemos con los clientes, otra en nuestra casa/oficina y no poco de nuestro tiempo pasa en el coche. Obviamente lo que podemos hacer y cómo rendiremos haciéndolo cambiará según el contexto en el que nos encontremos (no es igual atender una llamada cuando estás trabajando con un cliente que en el coche o en la oficina). Esta peculiaridad del oficio de adiestrador no ha sido tomada demasiado en cuenta en la mayoría de opciones de organización del trabajo, porque la mayoría de la gente “normal” suele trabajar en su oficina, con ocasionales reuniones y poco más. Su cotidianeidad no cambia cada rato como la nuestra.

Hay tres recomendaciones que son de mucha ayuda en nuestra situación:

1-Diferencia qué tareas puedes hacer en cada contexto.

2-Optimiza los contextos para que sean de la máxima rentabilidad laboral.

3-No intentes estirar demasiado el tiempo.

Dicho así suena bonito pero ¿Exactamente a qué me refiero?

1-Diferenciar las tareas que puedo hacer en cada contexto de trabajo:

Siguiendo el ejemplo anterior, todos hemos atendido una llamada mientras dábamos una clase, en el coche y en casa. Y todos nos habremos dado cuenta de que esa tarea se realiza de forma óptima en casa, de forma aceptable en el coche y francamente mal mientras que trabajamos con un perro (salvo que lo que estemos haciendo francamente mal sea la clase que le damos al perro). La propuesta que hago, y que me ha sido de mucha ayuda, es poner negro sobre blanco la lista de tareas usuales que nos demanda nuestra profesión (dar clase a los perros y propietarios, atender llamadas, diseñar y escribir terapias, hacer publicidad de la empresa, atender el mail…) y la lista de contextos en los que trabajamos (típicamente: trabajo en casa/oficina, sesiones de adiestramiento, tiempos de espera y desplazamientos), luego debemos escribir en qué contextos es posible realizar cada tarea correctamente, cuál o cuáles contextos son óptimos y la tarea nos saldrá perfecta y en cuáles en imposible hacer bien dicha tarea. Así sabremos qué podemos hacer en cada momento y será más fácil (y con esto quiero decir menos difícil) organizar el tiempo correctamente.

Vuelvo a los ejemplos: Sé que puedo contestar una llamada aceptablemente mientras conduzco (siempre que tenga un manos libres), por lo que si me entra una la puedo coger, pero si veo que esta llamada es la más importante de mi carrera le indicaré a quien me llama que le devolveré la llamada más tarde, porque el contexto óptimo para atender una llamada es en mi casa/oficina o durante los tiempos de espera entre adiestramientos y no voy a arriesgarme a hacerlo sólo correctamente. Sin embargo si me suena el teléfono durante una sesión sé que no puedo atenderlo- ni siquiera aceptablemente- sin estropear mi atención al perro, por lo que no lo cogeré, ya devolveré la llamada al terminar. De hecho yo desconecto el teléfono cuando trabajo con perros o al menos lo hago casi siempre, porque aún recuerdo una llamada mientras rastreaba en una selectiva del CEPPA que me costó un mal trago (y muchos puntos :( :( ).

Sin embargo contestar los mailes no puedo hacerlo aceptablemente bien mientras conduzco, por lo que intentar pegarme con la BB para hacerlo siempre me dará un resultado insuficiente y supondré un riesgo para mí y para los demás conductores. Sin embargo en las esperas puedo escribir aceptablemente a través de la BB, pero no perfecto pues es más incómodo que un teclado y al final esto afecta a lo que escribes: si el mail es muy importante esperaré a llegar a mi casa u oficina (¡cómo se mezclan estos conceptos cuando te dedicas al adiestramiento! ;) ) para contestar.

El diseño de una terapia me es imposible realizarlo (a mí, cada uno es un mundo) aceptablemente en ninguna circunstancia que no sea en casa, que es el contexto óptimo, por lo que aquí no tengo más opción que hacerlo en casa siempre.

2-Optimizar los contextos de trabajo:

Mi segundo consejo, que complementa al anterior, es adecuar cada contexto de trabajo para poder sacarle el máximo de partido, puesto que sabemos que estaremos frecuentemente en cada una de las situaciones de trabajo descritas debemos adaptarnos: pon un buen manos libres en el coche, usa como teléfono una BB o cualquier dispositivo que te permita recibir y mandar mails con comodidad desde tu coche, pon un GPS para no gastar tiempo en buscar direcciones, usa una agenda con alertas… no racanees, no son situaciones ocasionales, si te dedicas a esto te pasarás años teniendo que trabajar así, tenerlo todo preparado te ayudará más de lo que piensas.

3-No estirar el tiempo demasiado:

Los puntos anteriores se completan con una correcta planificación del tiempo empleado en las tareas, mis recomendaciones son muy sencillas: reserva un tiempo diario para el trabajo en casa (pueden bastar ochenta minutos), si no lo haces se te acumulará el trabajo de oficina y te saldrá peor. Para el trabajo fuera de casa (visitas comerciales, sesiones…) haz previsiones de tiempo con holgura, si vas conduciendo a toda prisa y estás al borde de llegar tarde casi ninguna tarea se podrá realizar aceptablemente. Yo siempre dejo diez minutos extra sobre lo que preveo que necesitaré, si me excedo siempre sé qué tareas puedo hacer para aprovechar las esperas. También es importante ponerse un tiempo máximo de trabajo al día, si trabajas demasiado te vuelves ineficaz e irritable, es más fácil que cometas fallos y al final eso hará que se resienta el negocio.

Esta manera de organizarnos es muy sencilla cuando nos ponemos a ello y si la seguimos consistentemente (por cierto: estoy seguro que a la gente que no adiestra se le ocurren muchas menos ocasiones en las que usar la palabra “consistencia” ;) ) veremos una mejora realmente notable de la calidad de nuestro trabajo y disminuiremos muchísimo nuestro estrés, que el exceso de estrés no sólo es malo en los perros.

Quienes me conocen son conscientes de que la Terapia Asistida con Perros (en adelante TAP) en nuestro país no sigue una línea que yo comparta, por supuesto respeto todas las propuestas -formativas y operativas- serias de TAP, pero creo que algunos planteamientos son más eficaces y consistentes que otros. Y los que han arraigado en España me parecen menos interesantes que algunas de las alternativas posibles.

Por esto me ha llegado un aluvión de mails consultándome sobre el curso de Técnico de Terapia Asistida por Perros (en adelante TTAP) que EDUCAN ha incluido en su calendario para ser impartido a partir de Enero. Es razonable: si las propuestas actuales no me parecen interesantes es de suponer que la nuestra planteará una alternativa y que no será similar al resto de la oferta formativa sobre esta especialidad, si no fuera así no tendría sentido.

Como la mayoría de la gente que nos está consultando (a EDUCAN o a mí directamente) conoce la empresa y este blog creo que explicar nuestra propuesta aquí nos evitará tener que hacer “corta y pega” en varios mails al día. Menos trabajo y una comunicación más eficaz :)

Las opciones más comunes de oferta formativa para TTAP son dos: una ofrece un ciclo de ponentes muy amplio y con conocimientos profundos sobre la TAP en una especialidad concreta (por ejemplo: vamos de EDUCAN a exponer y comentar nuestro proyecto de terapia para enfermos de cáncer y familiares de enfermos), la otra opción se centra en dar formación aplicada básica de psicología, fisioterapia y otras áreas, de manera que el TTAP conozca los diseños de terapias para colectivos concretos, tales como ancianos, menores infractores o diferentes discapacitados psíquicos.

Siempre partiendo del respeto a cualquier profesional que oferte formación o TAP, creo que estos dos modelos tienen limitaciones importantes.

¿Qué es lo que no me convence de estas opciones?

El primero, los ciclos de ponentes especializados, creo que son de mucho interés para quienes ya conocen la operativa de la TAP y llevan tiempo ejerciendo como TTAP, pues les permiten conocer enfoques distintos que amplían su visión profesional, permitiendo que se acerquen a la TAP en otros colectivos que aquellos que normalmente tratan, consiguiéndose que la exposición de los diferentes especialistas les enriquezca con la importación de técnicas o protocolos complementarios a los que ya conocen.

Sin embargo como primer acercamiento formativo no permite aprender protocolos generales, ni el seguimiento de un programa formativo progresivo, pues muchos de los enfoques aportados son muy distintos y apenas está el neófito “digiriendo” uno cuando se le presenta otro diferente, lo que genera confusión, porque la información presentada de este modo necesita de un enfoque crítico para ser analizada (con provecho) del que no está provisto quien inicia su andadura en la TAP. Además, como es lógico, los ponentes no pueden responder preguntas sobre los otros trabajos presentados sin introducir un sesgo favorable o negativo, convirtiéndose este tipo de formación en un ciclo de conferencias con un hilo conductor demasiado débil para que el alumno consiga una formación consistente, por lo que al final tiende a imitar los modelos de terapia cuyos expositores resultasen más brillantes o convincentes.

El otro modelo, el que aporta formación técnica de psicología, fisioterapia y otras disciplinas mayores relacionadas con la TAP para poder tratar a colectivos concretos, no me convence más que el anterior. Es cierto que en este caso se dan conocimientos consistentes sobre diferentes problemas y que la formación, si está bien estructurada, puede ser recibida y procesada por quien no tiene conocimiento previos de TAP, en este aspecto es un modelo más interesante para quien empieza que el anterior, que requiere de experiencia para ser aprovechado.

Pero sin embargo tiene otros problemas, en primer lugar la labor del TTAP no es determinar las necesidades terapéuticas del sujeto de terapia, pues no está suficientemente cualificado: son los psicólogos, fisioterapeutas, neurólogos… quienes conocen en profundidad la problemática de cada sujeto y quienes pueden y deben decidir qué se debe buscar en la TAP. Ningún TTAP puede tener la suficiente formación para suplir a todos estos especialistas, pongamos un ejemplo real: el otro día me llamo la madre de un niño que nació muy prematuramente, lo que causó problemas neurológicos que han afectado a su movilidad, para su recuperación debe producirse mejora neurológica, ese es uno de los objetivos de la terapia, por ello los responsables técnicos de su mejoría son un neuropediatra y una fisioterapeuta ¿Qué curso de TTAP me ha dado instrumentos para diseñar y poner en marcha una terapia para este niño? ¿Realmente alguien cree que es el TTAP el que debe de tomar decisiones de qué debe buscar la terapia en este caso? Son el neuropediatra y la fisioterapeuta los que nos deben decir cuál es el objetivo de la TAP, la labor del TTAP es saber si esos objetivos se pueden conseguir con la TAP y, en caso afirmativo, saber cómo consiguen esos objetivos a través del trabajo con/del perro. Además normalmente realizaremos la terapia para entidades que llevan tiempo de trabajo con los sujetos de terapia, tienen su plan de acción ya estructurado, un conocimiento profundo de los sujetos de terapia y no nos van a dejar “probar” lo que se nos ocurra, al menos no en los sitios serios.

El segundo problema que encuentro en este modelo formativo es que aporta un modelo de terapia para cada colectivo basándose en los problemas más comunes de dicho colectivo, pero en muchos casos se nos pueden demandar mejoras en áreas terapéuticas diferentes a las usuales y el TTAP debe poder adaptarse y no intentar imponer “su” modelo de terapia. Pongamos un ejemplo: nos han enseñado que los ancianos deben hacer ejercicios de mejora de la motricidad y nos llaman de un geriátrico para hacer TAP, pero resulta que este centro tiene varias actividades (paseos por el campo, tai-chi, natación y fisioterapia, por ejemplo) que mantienen perfectamente a los ancianos y resulta que los yayos se mueven mejor que nosotros :o ¿qué sentido tiene que intentemos ejercicios de mejora de motricidad? Sin embargo a lo mejor ese geriátrico tiene un particular interés por la mejora cognitiva en los ancianos (algo mucho menos usual), debemos adaptarnos a los objetivos terapéuticos de la entidad, no al revés.

Por ello este segundo modelo es, en mi opinión, útil para introducirse en la TAP y para tener una visión general de los objetivos de trabajo y la manera más común de obtenerlos, pero resulta rígido, complicado y en ocasiones insuficiente para iniciarse en la práctica profesional real.

¿Cuál es, entonces, el modelo que nosotros planteamos como alternativa a estos dos?

Nuestro curso busca dar conocimientos de en qué áreas puede ayudar la TAP (motricidad, integración social, entrenamiento atencional…), qué ejercicios se pueden realizar con los perros para cada una de estas áreas de mejora, cómo entrenarlos, cómo ordenarlos en forma de sesiones y cómo llevarlos a cabo con los sujetos de terapia en los entornos de terapia.

Proponemos que el TTAP ofrezca al psiquiatra, neurólogo, fisioterapeuta… un “menú” de áreas en las que la TAP puede ser útil, pues estos profesionales no tienen por qué saber (y de hecho no suelen saberlo) dónde puede ayudarles la TAP, en base a este “menú” elegirán aquellas áreas que le convenga, a su experto entender, al sujeto concreto de terapia y después, en equipo con el TTAP, escogerán los ejercicios más adecuados de los disponibles y diseñarán, también en equipo con el TTAP, las sesiones de trabajo, que el TTAP podrá llevar a cabo después. Sin que el TTAP en ningún momento “usurpe” las funciones de los especialistas en cada campo, sino que los complementará y trabajará en equipo con ellos. Tampoco ofrece una visión predeterminada de lo que la terapia aportará a cada colectivo, sino que adaptará las áreas de mejora a las necesidades de cada caso concreto.

Sí que mantenemos en nuestro modelo la operativa de juegos de rol (simulaciones de situaciones de terapia) que es común a todas las opciones formativas, si bien, como opción de mejora de la calidad de las sesiones, todas la fichas de sujetos de terapia simulados están sacadas de perfiles reales de sujetos de terapia y han sido elaboradas por profesionales del sector. O sea que no nos “inventamos” nada, con lo que la cercanía a la realidad es la máxima posible.

Espero que este larguísimo :( artículo deje claras las diferencias (y los motivos de estas diferencias) de nuestro curso con respecto a otras opciones, que, reitero, respeto, pero en mi opinión tienen una serie de limitaciones que intentamos superar con nuestra propuesta formativa.

Empezaré, en modo escueto, por lo más interesante: Pere Saavedra va a impartir dos cursos de Habilidades (trickdogging) y Capacidad Rítmica Canina (Dog Dancing) de casi de cien horas lectivas en colaboración con EDUCAN y en nuestras instalaciones de Madrid, uno será en fines de semana alternos de Abril a Junio (inclusive) y el otro intensivo durante la primera quincena de Agosto, para facilitar que acudan los que están fuera de Madrid. Ambos cursos tienen el mismo contenido y tocan las dos especialidades. El resto de la información estará disponible en la web de EDUCAN.

Una vez conocida la noticia puedo explayarme :) un poco más en contar cómo se ha llegado a esta colaboración.

No es ningún secreto la afinidad y cercanía que hay entre Pere Saavedra y EDUCAN desde hace años, en mi opinión es la adiestradora de nuestro país que tiene mejores resultados y un trabajo más inteligente con el clicker. En varias ocasiones lo he escrito y debo haberlo dicho centenas de veces.

Pere ha introducido en nuestro país las Habilidades (Trickdogging) y la Capacidad Rítmica Canina (Dog Dancing), pero, lo que es más importante, con la calidad de sus resultados y con su labor formativa a través de seminarios por todo el mundo y de su canal de video en la red, ha introducido a España en las Habilidades y la Capacidad Rítmica Canina por la puerta grande. Algo así como Fernando Alonso con la fórmula 1, aunque con menos cuello. Y no olvidemos que fue campeona del mundo de Agility.

Hace tiempo que Pere y yo comentamos que la importancia de los seminarios para promocionar las Habilidades Caninas e iniciar a quienes desean practicarlas debería complementarse con una oferta formativa más profunda, que permita conocer todo el proceso de trabajo y comunicación con el perro que forma los cimientos de los espectaculares resultados de Pere. En este aspecto Pere destacaba que el modelo formativo y didáctico de EDUCAN, con cursos que enseñan una manera de adiestrar desde la base hasta su aplicación completa, en lugar de ofrecer un abanico de ponentes con diferentes visiones de adiestramiento, le parecía muy ventajosa para conseguir este conocimiento consistente de su trabajo, pues se evitan incompatibilidades entre las propuestas de los ponentes, máxime si las actividades prácticas se realizan con los perros de los alumnos, que se ven sometidos a tipos de entrenamiento que, aun siendo todos de calidad, pueden resultar contradictorios, generando confusión y lastrando el avance ordenado del perro.

En muchas ocasiones me han preguntado por qué, teniendo muchos alumnos que desean seguir formándose en EDUCAN, no traíamos ponentes externos para completar nuestra oferta formativa.

Todos los que han pasado por nuestras clases saben que nuestros cursos empiezan siempre explicando que existen muchas maneras de conseguir un adiestramiento de calidad, no se debe creer a quienes afirman que sólo una (la suya) es buena. La que nosotros les exponemos es una de ellas, la que preferimos, obviamente, pero nunca la única.

Pero aunque existen muchos adiestradores excelentes, cuyos resultados admiro, creemos que no debemos invitar a aquellos con quienes no compartimos la base conceptual del trabajo.

En este aspecto es un placer traer a Pere, sus técnicas son diferentes y por eso enriquecedoras, pero nuestra afinidad se basa en que compartimos cuatro premisas básicas sobre adiestramiento:

1. El perro tiene procesos mentales complejos que le permiten el aprendizaje comprensivo, no se mueve únicamente por condicionamiento operante. Aprender es comprender, no repetir.

2. En el perro el afecto es un motor de conducta fundamental, para el adiestramiento y para la calidad de vida, no se mueve únicamente por motivaciones individuales o egoístas, es nuestra manera de entrenar la que hará o no al perro egoísta.

3. El perro es capaz de activar procesos de auto-refuerzo o refuerzo interno que le permitan disfrutar y mejorar en el adiestramiento sin depender durante toda su vida de refuerzos externos.

4. Un adiestramiento consistente parte de construir una base sólida de comunicación con el perro, tenemos que aprender a enseñar, no ir probando técnicas sobre el perro.

Así que nos hemos embarcado juntos en esta aventura, esperamos que el resultado os guste a todos los que compartís con nosotros la pasión por esta manera de entender el adiestramiento. Yo estoy realmente ilusionado.

Tras unos cuantos meses de estudiar los protocolos de entrenamiento de delfines, leones marinos, psitácidas y rapaces en el zoo de Madrid, ayer empezamos la segunda parte del proyecto conjunto de Zoos Ibéricos y EDUCAN, la formación de sus entrenadores en el modelo cognitivo-emocional.

Yo tenía algo de prevención ante esta segunda etapa, en la primera nuestro único riesgo era resultar pesados, con tanta toma de datos y cuestionarios como le pasamos a los entrenadores (casi doscientos cuestionarios con cuarenta preguntas cada uno), pero el impartir formación para expertos que, en algunos casos, tienen más de veinte años de experiencia en el entrenamiento de animales era peliagudo.

Todos sabemos lo susceptibles y “especialitos” que somos los adiestradores ;) , lo defensivos que podemos resultar ante ideas nuevas o que no encajen con nuestra visión del entrenamiento, en este caso, además, esas ideas las aporta una empresa cuya experiencia está referida a otros animales diferentes.

En muchas ocasiones en las que he impartido formación para otros profesionales me he encontrado preguntas capciosas, buscando desmontar los argumentos de la exposición, reticencias a los argumentos científicos que no cuadrasen con los conocimientos previos o con la filosofía de entrenamiento o un mutismo altivo de “estoy juzgándote desde la altísima posición que me concedo a mí mismo” (en esto de auto-valorarnos los adiestradores no solemos pecar de modestia). Con el equipo de entrenadores del Zoo habíamos tenido muy buen rollo hasta ahora, pero darles clase era otra cosa.

Ahora procede que os cuente cómo fue: Salió perfecto :) , en primer lugar el biólogo responsable de todas las especies que son entrenadas para exhibición (el jefe, vaya) era el primero en estar allí tomando apuntes, preguntando, ahondando en cada tema (lo que pasa es que nos liamos a hablar de neurología de la conducta y si nos dejan aún seguimos). Todos los entrenadores presentes preguntaban con intención de aclarar los conceptos nuevos y no buscando desmontarlos, de hecho enseguida empezaron las preguntas sobre cómo aplicarlos en casos concretos (¡tranquilos, sólo es el primer día!), lo que siempre es un indicador de que se le da credibilidad a la información presentada.

Al final tuve que interrumpir la clase para no excedernos demasiado del tiempo previsto, lo que tiene mucho valor si tomamos en cuenta que este curso se imparte fuera de la jornada laboral de los entrenadores y tienen que quedarse dos horas de su tiempo libre en el trabajo después de su horario habitual.

Particularmente me alegró que uno de los entrenadores, Pablo Roy, que fue de los que iniciaron este proyecto, se hubiera recuperado después de unos meses de severos problemas con su espalda. Hubiera sido muy injusto que él precisamente no pudiera acudir a las clases.

Estaremos impartiéndoles formación tres días en semana desde ahora hasta finales de Febrero, aunque la última fase del proyecto -utilizar protocolos de entrenamiento cognitivo-emocional con las especies indicadas- empezará algo antes, solapándose con el final del curso ¡Deseadme suerte!

Hola a tod@s,

En otro post comentaba que estábamos pendientes de un proyecto muy importante para EDUCAN, pues bien ¡ya está en marcha!

Hemos firmado un convenio con ZOOS IBÉRICOS, entidad perteneciente a Parques Reunidos la empresa que posee más instalaciones de Zoos y Aquariums en todo el mundo, para aplicar trabajo cognitivo-emocional al adiestramiento multiespecies, empezaremos por leones marinos, loros y delfines en el Zoo de Madrid.

Como estoy muy ilusionado por la puesta en marcha de este proyecto y me puedo dejar llevar por el entusiasmo al escribir sobre ello, me voy a limitar a “copiar y pegar” del documento firmado con ZOOS IBÉRICOS la parte referida al objetivo de esta colaboración. Únicamente añado las negritas para resaltar las partes que me parecen más interesantes (y porque mi webmaster del universo me ha dicho que en los blogs hay que poner negritas).

OBJETO DEL CONVENIO

El objeto principal de la colaboración para ambas partes es diseñar, aplicar y evaluar los resultados de nuevos protocolos de adiestramiento para diversos animales tomando como parámetros principales el aprovechamiento de las capacidades cognitivas de cada especie, su estado emocional y sus pautas sociales específicas, pilares del adiestramiento cognitivo-emocional.

Este objetivo principal tiene dos sub-objetivos:

1. Bienestar animal:
Los nuevos protocolos buscarán dar mayor calidad de vida y trabajo a los animales a los que se apliquen, coincidiendo ambas partes en primar el bienestar animal sobre la vistosidad de las conductas entrenadas.

Se ha planteado desde la etología más actual que los animales generan conducta de forma diferente según estén en un entorno de lucha por la supervivencia (riesgo de predación, dificultad para obtener los recursos, necesidad de una defensa activa del territorio…) o en un entorno de bienestar (entorno seguro donde no son previsibles riesgos para el animal y abundan los recursos). Una gran mayoría de las técnicas actuales de adiestramiento (aún usando estímulos positivos) se basan en cómo generan conducta los animales en entornos de supervivencia, empeorando los resultados cuando la calidad de vida del animal es óptima.

Uno de los principales objetivos, técnico y ético, de esta colaboración es desarrollar protocolos de trabajo que tomen como referencia la forma en que los animales generan conducta en entornos de bienestar, siendo el motivo de los animales para trabajar no asegurarse la supervivencia sino mejorar su bienestar físico, emocional y social.

2. Investigación:

Incorporar los conocimientos más actuales de etología al entrenamiento de animales, evaluando los resultados.

Este proyecto es pionero en:

a. Aprovechar los procesos cognitivos conocidos en cada especie para su adiestramiento. Hasta ahora el condicionamiento operante ha sido el principal mecanismo de trabajo para el adiestramiento de animales, esto es ventajoso porque es un proceso que funciona en la práctica totalidad de los animales que son adiestrados. Sin embargo la etología cognitiva nos ha demostrado que las diferentes especies pueden tener procesos mentales como la capacidad de solución de problemas, el aprendizaje por imitación (como sucede en el caso de aprendizaje por modelo-rival estudiado por Pepperberg en psitácidas)… aprovechar estas capacidades específicas permite mejorar el trabajo pues muchos de estos procesos cognitivos son auto-satisfactorios, por lo que utilizándolos se reduce drásticamente la necesidad de refuerzo externo, consiguiendo una conducta más consistente, un mejor estado emocional del animal, que se divierte consiguiendo realizar la conducta, viendo el animal la conducta entrenada como una meta en sí misma y no sólo como una puerta que abre la despensa (reforzador primario externo).

Estos procesos cognitivos también permiten que el animal se autoevalúe y se potencia la capacidad de refuerzo interno.

Si utilizamos estos procesos el animal disfrutará del hecho de estar trabajando y sus sesiones de adiestramiento tendrán un efecto de enriquecimiento ambiental que redunde en una mejora del bienestar del animal. Además serán necesarias menos sesiones de mantenimiento, las mejoras serán más rápidas y la calidad del trabajo más estable.

b. Evaluar y optimizar el estado emocional de los animales durante su adiestramiento y durante las exhibiciones, disminuir el distrés y mejorar la gestión del estrés en los animales entrenados, evaluar y promover la aparición de estados emocionales positivos y tener un seguimiento fiable del bienestar emocional de los animales adiestrados.

c. Aprovechar de forma estructurada y protocolizada procesos sociales de las especies trabajadas, como la vinculación afectiva, buscando que la interacción con el entrenador durante las sesiones de adiestramiento y exhibiciones sea un objetivo deseable y satisfactorio en sí mismo para el animal. Hoy sabemos que el afecto es un potente motor de conducta en muchos mamíferos sociales, aunque esto se ha aprovechado de manera intuitiva por parte de los adiestradores desde hace mucho tiempo no se ha hecho de forma ordenada, estudiada y reproducible como sistema de trabajo. Uno de los objetivos de la colaboración es sistematizarlo para las especies que se trabajen.

…y, también extraído del convenio, una de las competencias de EDUCAN será:

- Diseñar protocolos, esquemas y técnicas de trabajo para las diferentes especies.

En fin un proyecto MUY ilusionante, que nos va a tomar mucho trabajo (creo que tendremos que restringir algunas actividades comerciales para poder dormir de vez en cuando) pero que es un paso de gigante para la necesaria actualización de paradigma en el adiestramiento de animales.

Tengo que agradecer a Miguel Bueno Brinkmann, biólogo conservador de aves y mamíferos marinos del Zoo de Madrid, y a Pablo Roy, responsable de adiestramiento de leones marinos del Zoo de Madrid por su interés y ayuda para el arranque de este proyecto.

En fin… ¡QUE ESTOY MÁS CONTENTOOO! :) :)