Dándonos un respiro antes de publicar el siguiente (y espero que último) artículo sobre las Cualificaciones Profesionales referidas al adiestramiento canino voy a escribir sobre un tema relacionado: La extraña impresión y reacciones que causa en nuestro entorno la decisión de dedicarnos profesionalmente al entrenamiento de perros.

Estoy convencido de que comunicar que uno quiere prepararse para ser adiestrador y posteriormente trabajar como tal no provoca ni de lejos la misma sensación en nuestro interlocutor que causaría que dijéramos que queremos ser médicos, mecánicos, conductores de ambulancia o torneros-fresadores. La reacción es más bien similar a la que tendrían si hubiéramos optado por ser cantantes de rock, cazadores de tesoros o buscadores de ovnis.

Por algún motivo inicialmente nuestras familias parecen considerar que esto del adiestramiento es una especie de aventura digna de Indiana Jones, que bien es sabido que después de jugar a ser él mismo vuelve a su trabajo de verdad como profesor de arqueología, trabajo que debió aceptar para que su madre se callara de una buena vez y le dejara calzarse la chupa de cuero y largarse por esos mundos a desenterrar tesoros, que era lo que de verdad le apetecía.

Lo cierto es que si tomamos a Madonna o a Indy como elementos de comparación parece que nuestras familias tienen algo de fundamento en sus advertencias. Seamos sinceros, no hay demasiadas Arcas de la Alianza o Santos Griales por el mundo y, obviamente, reina del pop sólo hay una (con perdón de Lady Gaga). Por ello estos trabajos son un poco chungos para absorber a muchos profesionales y como meta laboral parecen nutrirse más de ilusión que de estimaciones mínimamente realistas.

Pero el entrenamiento de perros y el trabajo sobre su conducta es uno de los sectores que, pese al parón de la crisis, más está creciendo y que cada vez necesitará más profesionales para cubrir una demanda continuamente en aumento, por lo que es muy injusto comparar a quien quiere ser adiestrador con quien aspira a montar una banda de Rock, que también está muy bien pero que tiene menos demanda.

Así que la comparación de nuestro trabajo con el de estas profesiones no puede sostenerse tomando en cuenta las posibilidades laborales ¿en qué se basa entonces? En una sola cosa: la ilusión de dedicarnos a lo que nos gusta disfrutando de cada jornada de formación o trabajo. Esto siempre le parece sospechoso a nuestro entorno, parece que un trabajo debe ser penoso y desagradable (o al menos no puede ser divertido) para ser un trabajo de verdad, y esto no es cierto. En momentos duros, como los que la crisis nos está trayendo, el dedicarse a lo que a uno le gusta le puede ayudar mucho a superar una menor remuneración o la exigencia de más horas para facturar lo mismo. Es ahora, cuando los trabajos de toda la vida ya no son seguros y que no disfrutar de tu jornada laboral lo único que te garantiza son ocho horas de aburrimiento, cuando muchos están volviendo a sus verdaderas vocaciones, a esas profesiones que son un premio en sí mismas. Si te gusta, creo que debes apostar por dedicarte al adiestramiento: Tendrás los pies en la tierra al entrar en un sector en crecimiento, pero también estarás tocando las nubes y cada día se hará más ligero y enriquecedor.

Apuesta por lo seguro, apuesta por disfrutar con lo que haces ;) .

Aunque empecé a publicar aquí los textos que escribo para “Pelo, pico, pata” en seguida me di cuenta de que el perfil de seguidores de este blog era muy diferente al de los lectores de la revista y no tenía sentido seguir haciéndolo; odio esos blogs que meten entradas de cualquier tipo u origen para aumentar su contenido y simular una actividad como bloggers que en realidad no existe.

Sin embargo creo que el presente artículo es una excepción, el trabajo de olfato es poco conocido en sus aplicaciones lúdicas y terapéuticas incluso por muchos profesionales del adiestramiento ¡y los resultados que se pueden obtener son realmente sorprendentes! Hace poco el excelente adiestrador Sergio Sinobas (que trabaja en EDUCAN, en Madrid) iba a incorporar a su familia a un pastor alemán macho de trabajo de casi tres años con RCI II, tenía que conseguir que conviviera con su rottweiler macho de seis años y su yorkie, también macho y adulto, por si esto le parece poco a alguien además vive en un piso. Quien conozca algo sobre perros sabe que esta es una situación complicada. El inicio del contacto y el trabajo de presentación se realizó mediante protocolos de olfato y hoy, apenas un par de meses después, basta pasarse por su face para ver los videos de los perros interactuando como los mejores amigos del mundo (¡¡gran trabajo Sergio!!).

Por ello creo que divulgar las bondades de hacer que nuestros perros usen su nariz no está de más en esta Caja Verde.

Es fácil darse cuenta de que los perros son unos entusiastas de olfatear, sin embargo no suelen conocerse bien las múltiples aplicaciones prácticas que tiene esta afición de nuestros amigos caninos.

Cuando pensamos en aprovechar el olfato nos vienen a la cabeza los perros que detectan explosivos, los que localizan droga o los que encuentran a las personas sepultadas o perdidas. Son actividades admirables y que requieren implicación y entrenamiento consistente, no parece algo demasiado aprovechable para nuestros perros caseros.

Sin embargo el trabajar con la nariz puede cambiar la vida de un perro, ayudándole a corregir problemas de conducta o haciendo que se divierta como no creías que fuera posible, además es algo que podemos hacer con cualquier perro, independientemente de su raza o edad.

Esto sucede porque los perros están preparados de forma natural para que el sentido del olfato sea uno de sus principales herramientas para interpretar el mundo, pero habitualmente nosotros, que somos una especie principalmente visual, no dejamos que este potencial se desarrolle o incluso corregimos que intente olfatear determinadas cosas (por poco higiénicas o porque resulta socialmente comprometido), con lo que esa extraordinaria capacidad queda reducida y minimizada.

Como el uso del olfato está muy relacionado en el perro con el desarrollo de la capacidad de concentración, el autocontrol y la gestión de las emociones el resultado final de no usarlo es que limitamos la capacidad del perro para mejorar en estos aspectos, con lo que aumentan todos los problemas relacionados con ellos: lentitud en el aprendizaje, generación de estrés, mala gestión de la ansiedad…

Realizar ejercicios de olfato está sustituyendo ventajosamente al uso de ansiolíticos y otros fármacos en el tratamiento de múltiples problemas de conducta, permite regular la actividad en perros excesivamente dinámicos, ayuda a solucionar problemas de miedo y agresión
… Un auténtico comodín para la “medicina natural” canina.

Particularmente el olfato me parece muy importante como elemento recuperador de la calidad de vida en perros geriátricos, pues activa y estimula mentalmente en un nivel óptimo: los abueletes que pensábamos que solo querían dormir se revitalizan y divierten como hacía años que sus dueños no les veían hacerlo, retrasando o incluso deteniendo los deterioros cognitivos asociados con la vejez. En este punto tengo que pedirle a los lectores un favor personal: Si tienen un perro mayor y le ven apático y desanimado denle estimulación olfativa a través de ejercicios sencillos de olfato, no se resignen. Lo agradecerá.

Pero es que, además de con aspectos que pueden resultar problemáticos, el trabajo de olfato puede ayudar a nuestro perro no sólo a evitar problemas sino también a ser más feliz. Y que nadie piense que un perro es feliz sólo por estar tumbado en el sofá, como a nosotros, eso les gusta un rato, pero también desean tener actividad y les satisface alcanzar objetivos y si lo hace con sus compañeros humanos ¡miel sobre hojuelas! En los días de lluvia en los que es inevitable acortar los paseos el complementarlos con trabajos sencillos de olfato aporta al perro el extra de esfuerzo mental necesario para que se lo pase tan bien como corriendo por el parque.

¿Y qué se puede hacer en casa para usar esta capacidad tan extraordinaria? No hace falta intentar complejos entrenamientos, puede limitarse a poner trocitos de comida por la casa y darle a su perro una señal para que los busque, puede ocultar su juguete o incluso esconder a algún miembro de la familia (que se esconda bien para que el perro deba usar su nariz), también puede enseñarle a seguir pequeños rastros de comida o a localizar un objeto que usted ha tocado de entre varios similares (no crea que es tan difícil, cuando usted le lanza un palo en el campo su perro siempre le trae el correcto ¡y en el campo hay muchos otros palos!). Verá como su perro está más calmado en casa, como se vuelve más tranquilo y relajado en el trato con perros o personas y que cosas que antes le ponían muy nervioso y alterado ahora no parecen afectarle en absoluto.

Aunque si empieza a trabajar con su perro es muy probable que se aficione y termine buscando cómo avanzar y entrenar acciones más complejas, el trabajo de olfato fácilmente se convierte en una afición compartida ¡Bienvenido al club! :) :)

Ya hace muchos años que mis amigos saben que cuando vemos o hablamos de las grandes obediencias (sea en la disciplina que sea, pero principalmente en VPG/RCI u OCI) mis preferencias van hacia aquellos trabajos que resultan fluidos y continuos, sin “picos” emocionales, frente a los más explosivos. Prefiero un trabajo más relajado del perro, no más lento ni más impreciso, sacrificando quizá algo de rotundidad en los cierres de los ejercicios en pro de una sensación de naturalidad durante su desarrollo. Este tema llenó muchas tertulias con colegas, algunos de los cuales coincidían conmigo mientras que otros -que eran más- discrepaban, prefiriendo los trabajos con más punch.

Creo que inicié la búsqueda de la concentración relajada en el adiestramiento antes de darme cuenta de que lo hacía, pero ahora sé lo que es, los beneficios que aporta y algo sobre cómo conseguirla. De hecho es uno de los elementos característicos de los nuevos desarrollos de entrenamiento cognitivo-emocional, quizá el más difícil de explicar.

La concentración relajada es la disposición de trabajo atenta, fluida y natural que permite al perro disfrutar durante la realización de las conductas solicitadas por el guía y no sólo o principalmente al finalizarlas debido a la consecución de un refuerzo.

Y después de esta definición es cuando empiezan los problemas para trasmitir correctamente el concepto, porque los términos concentración y relajada pueden parecer chocantes al aparecer juntos. En absoluto existe contradicción; podemos concentrarnos (tanto los perros como nosotros) de dos maneras que constituirían extremos opuestos de cómo hacerlo:

La concentración tensa que tenemos cuando el objetivo de dicha concentración es realizar algo, como estudiar un examen o terminar un informe, para alcanzar un objetivo final relevante para nosotros. Cuando nos concentramos de esta manera actuamos de manera rápida porque buscamos ser resolutivos, lo que hacemos -el estudio del examen o la realización del informe- son un paso necesario, pero fastidioso, para alcanzar nuestro objetivo: aprobar o entregar nuestro trabajo en plazo.

La concentración relajada aparece cuando una parte importante de nuestro objetivo (o todo) está en el camino y no en la meta, como al estudiar temas de nuestro interés sin más objetivo que aprender o al practicar un deporte que nos gusta, pesemos lo agradable que resulta: concentrarse es fácil y natural, existe atención, pero no tensión. Nuestros movimientos son más naturales, porque estamos disfrutando de lo que hacemos, sin la urgencia de hacerlo sólo para llegar a un objetivo final, nuestra cabeza no está en el siguiente paso sino en lo que estamos haciendo.

Las maneras más tradicionales de entrenar, sobre todo las que se centran en el aprovechamiento del condicionamiento operante, potencian que el perro se concentre de manera tensa, pues actúa para conseguir un objetivo final, ya sea una recompensa como la comida, la pelota o el cese o evitación de la presión. Las conductas son un instrumentos para alcanzar dicho objetivo (de ahí lo de condicionamiento instrumental), no son disfrutadas en sí mismas ni aunque usemos sólo estímulos positivos. Esta manera de trabajar, utilizada correctamente, permite conseguir mucha precisión y velocidad de ejecución, entonces ¿qué problema hay con este tipo de concentración en el adiestramiento? Bien la desventaja está en que el perro tiene el mismo tipo de urgencia y tensión que antes describíamos, desea terminar lo que le hemos pedido para acceder a su refuerzo, lo que implica que cada vez que trabaja llega a niveles de estrés muy altos y si trabaja a diario pues… imaginemos una vida de primeras citas: puede ser muy emocionante, tanto que no creo que haya cuerpo que lo aguante :( .

Cuando conseguimos que el perro se concentre de manera relajada estamos consiguiendo también que disfrute del camino, de manera que va mejorando su capacidad de concentración, su destreza y la calidad de su aprendizaje sin alcanzar niveles nocivos de estrés en cada entrenamiento o prueba, casi sin darse cuenta, puede trabajar a diario sin merma para su calidad de vida porque cada entrenamiento no le hace sentirse como en un examen.

La manera de conseguir la concentración relajada es a través de la activación de motores sociales durante el trabajo, que el perro entienda el entrenamiento como una actividad realizada en equipo con una persona querida. También la comunicación honesta, el mantenimiento de las expectativas de refuerzo en un nivel medio y nunca alto, el porcentaje adecuado de aciertos y fallos, un nivel de exigencia adecuado y una correcta planificación de los avances son necesarios para trabajar de este modo, pero explicar estos puntos es otra historia (o varias) y debe ser contada en otra ocasión ;) .

El Thundershirt es un invento reciente, una “camiseta” de tela que puede ser regulada para apretar el cuerpo del perro, generando una presión uniforme. El objetivo es aprovechar el mismo proceso que usa la máquina de abrazar vacas diseñada por Temple Grandin: la tranquilidad inducida por una sujeción firme pero suave. Este es un proceso que debería tenerse en cuenta a la hora de diseñar y opinar sobre técnicas de modelado, pues ahora sabemos que podrían realizarse de manera que generasen calma y tuvieran importantes efectos positivos sobre los perros para ayudarles en la superación de miedos y eliminación de estrés.

La empresa que fabrica el Thundershirt afirma que usando su producto se consiguen efectos beneficiosos en el miedo a los truenos (de ahí su nombre), en los problemas de ansiedad por separación, ladridos excesivos y, en general, todos los trastornos que tienen un componente importante en la generación de distrés y ansiedad en los perros, como podría ser cualquier forma de miedo. Esta visión me gusta pues deja un poco a un lado la nosografía actual y adopta un enfoque global sobre motores emocionales de conducta que comparto y creo que será el que veremos en el futuro del trabajo de modificación de conductas.

Aunque sabemos que el principio teórico que aplica el Thundershirt funciona y es real esto no quiere decir que el producto sea eficaz, así que decidí probarlo antes de usarlo en terapias. Intento que hagamos esto (aunque nuestras pruebas no tengan valor estadístico por el limitadísimo número de sujetos, uno en este caso) porque los adiestradores tendemos a ser demasiado prácticos en este sentido e incorporamos las nuevas medidas o productos a nuestros protocolos de trabajo sumándolas, con lo que no sabemos realmente cuál es su valor propio, pues hay un paquete amplio de medidas para la mejora del problema, y, queriendo a veces ver los resultados positivos, creemos que son eficaces aunque no dispongamos de ningún dato realmente sólido que lo pruebe. En mi opinión esto ha hecho que determinados productos sin ningún valor terapéutico se vendan y usen de manera generalizada, no aportando más beneficios que los que obtienen quienes los fabrican, distribuyen y venden.

Para probar el Thundershirt elegí como sujeto experimental a mi hembra de malinois, Kata, una perra fantástica para el trabajo y muy cariñosa, pero con mucha tendencia a generar estrés y ansiedad y que requiere una serie de medidas y trabajos continuos para mantenerse bien. Realmente es una perra algo agotadora a nivel emocional.

Definimos una serie de situaciones fáciles de evaluar y que aparecían en la perra cuando no se tomaban medidas que las previniesen o corrigieran:

1. Cuando vamos a salir a pasear por el campo, lo que hacemos tres veces al día, labraba y golpeaba con el hocico a mis perros, llegando a darles pequeños mordiscos durante los treinta metros que recorremos hasta llegar a la puerta. Esto se controla bien con contracondicionamientos y trabajos de olfato sencillos.

2. Cuando estamos en una situación social en casa (reuniones con amigos, comidas de trabajo…) la perra se altera por encima de lo normal, intenta jugar insistentemente con quienes conoce y puede ladrar a desconocidos. Si se hacen unos cuantos “arrestados” al ladrar y antes de iniciarse la reunión y en su inicio se le plantean unos cuantos trabajos de olfato se normaliza.

3. En general la perra es intranquila y le cuesta tumbarse, cuando lo hace está siempre atenta a levantarse ante cualquier novedad o movimiento ¿sabéis los perros que cuando se duermen profundo decimos: “por fin, se ha dormido”? Pues una de esos. El uso del olfato regula esto por la generación de autocontrol y saludable agotamiento mental.

4. Por último la perra tiene la costumbre de despertarme a las seis de la mañana, con lo que además despierta a los otros perros, siendo inútil ignorarla, lo que hago para regular esto es aplicar castigo negativo, guardándola en un trasportín, lo que resulta muy eficaz, después de hacerlo durante unos días se mantiene un par de semanas sin despertarme, después vuelve a empezar.

Aunque me propuse dejarla dos semanas sin medidas anti-estrés, a los diez días decidí que o probaba ya el Thundershirt o uno de los dos nos teníamos que ir de casa.

Así que nos pusimos a probar nuestra “camisa de fuerza”, que es como coloquialmente hemos llamado al Thundershirt. La manera de usarla fue mantenerla puesta (después de habituar a la perra) todo el tiempo diario excepto durante los paseos, en parte por que mantuviese su tiempo de ocio sin alterar y en parte por la dificultad de moverse por el campo con el Thundershirt. Antes de dormir le quitábamos su camiseta y por la noche dormía sin ella.

Desde el primer día teníamos la impresión de mejora, pero sabíamos que dicha impresión podía ser falsa y más debida a nuestro deseo que a una realidad objetiva.

1.A los seis días la perra había dejado de ladrar e incordiar a los otros perros antes de las salidas por completo, en alguna ocasión aislada dio un pequeño ladrido pero nada más.

2.En las reuniones en casa cesó de ser insistente y tras un pequeño saludo se tumbaba y relajaba ¡quienes la conocían nos preguntaron varias veces si estaba enferma!

3.Su estado de inquietud permanente desapareció y podíamos movernos sin que se levantase o acudiera, en ocasiones creímos que se habría quedado en el jardín o en alguna habitación y por eso no venía a ver lo que hacíamos.

4.No me despertó en ninguna ocasión, pese a haber estado haciéndolo los días anteriores.

Tan radical fue el cambio, recordemos además que el Thundershirt era la única medida anti-estrés que se estaba usando, que Eva, mi pareja, decidió que se lo quitásemos porque la perra se había aquietado tanto que temía que terminase en un estado depresivo.

Y aquí viene lo mejor; le quitamos el Thundershirt y decidí esperar, sin aplicar ninguna medida anti-estrés o de gestión de la ansiedad, a ver cuándo desaparecía la mejora. Esto ha retrasado bastante el artículo porque han pasado ¡más de tres semanas! y ahora empiezan a aparecer los problemas tímidamente: esta mañana me ha despertado por primera vez y lleva un par de días ladrando a mis otros perros al ir hacia la puerta de salida. En casa está algo más alerta y se levanta o cotillear cuando sucede algo inesperado, pero no por cualquier cosa.

Mi opinión sobre el Thundershirt no pueden ser más positivas, tanto por el efecto durante su uso como por la persistencia de la mejoría. Aunque aún lo probaré con algunos casos concretos de miedo y agresión, ya mismo voy a recomendar a nuestros adiestradores de toda España que lo incorporen a sus protocolos cuando medien problemas de estrés o ansiedad. Ahora soy uno de los miles de entrenadores que, según la página de Thundershirt, recomiendan su uso.

AVISO: Post largo, larguísimo, de los que me traen tirón de orejas inmediato de mi Webmaster.

En el anterior post refería los beneficios generales de trabajar con estrés, hay que añadir que, como comenta Fernado Silva en dicho post, si no somos capaces de enseñar al perro a trabajar con pequeños niveles de estrés y a gestionarlos correctamente nos encontraremos atados de pies y manos para hacer trabajo comerciales, correcciones de conducta o trabajos deportivos de calidad.

Si no podemos trabajar por el pequeño nivel de estrés que causa estar un par de horas guardados en el coche, como cuenta el señor Silva, el consecuente con haber viajado varias horas y estar en un lugar nuevo, como sucede a quienes participan en pruebas deportivas de cualquier especialidad, el que pueda darse cuando iniciamos algunos protocolos de manejo y seguridad para mejorar a perros con miedo o determinados tipos de agresión o, sencillamente, el que en ocasiones causa la enseñanza de alguna conducta difícil para el perro, realmente no podremos entrenar casi nunca y los perros que más necesitan de trabajo tendrán que renunciar a determinados beneficios que en el medio plazo podrían mejorar mucho su calidad de vida y entrenamiento.

Enseñar al perro a gestionar el estrés es una necesidad real que tiene dos beneficios principales:

•    El perro se estresará progresivamente menos ante los estímulos o entornos que antes le generaban un nivel alto de estrés.

•    El perro dejará de mostrarse inseguro, inestable y nervioso cuando algo le afecte, cambiando progresivamente su actitud a la de un afrontamiento seguro de los problemas.

El primer punto es beneficioso para mejorar las reacciones hiperemocionales de perros sensibles (como los border collie o los malinois) ante cambios de entorno o situación. Es frecuente que este tipo de perros, cuando no han sido entrenados para gestionar el estrés, muestren agobio, sorpresa excesiva o incluso miedo cuando cambian determinadas circunstancias. He visto a perros adiestrados con el máximo de respeto y absolutamente sin nada parecido a un trato inadecuado mostrarse medrosos por este motivo, pareciendo a ojos de los neófitos que su adiestramiento había sido brutal o incorrecto. Sencillamente no sabían cómo gestionar esa situación nueva, no habían entrenado su capacidad de gestionar el estrés (como un brillante científico que no fuera capaz de exponer en público sus trabajos porque la situación de encontrarse rodeado de gente inhibiese su capacidad de comunicarse y le hiciera parecer torpe), en la mayoría de los casos por una prevención excesiva del adiestrador, que le lleva a evitar la aparición de esas situaciones estresantes en lugar de darle al perro recursos para solucionarlas.

El segundo punto es más importante si cabe, pues es el que consigue que el perro aprenda a “disfrutar” de un nivel adecuado de estrés. Como las personas que “se crecen” ante el surgimiento de un problema. Todos estaremos de acuerdo en que hay pocas sensaciones más satisfactorias que la de haber solucionado algo difícil y percibido como un problema: el entrenamiento de un ejercicio que llevaba tiempo resistiéndose, la presentación a una prueba comprometida… Que el perro pase de ver una situación como agobiante a verla como una oportunidad de disfrutar con sus capacidades depende de su capacidad de gestionar el estrés. Creo que la mayoría de grandes adiestradores que he conocido me han hecho referencia, más que a sus éxitos deportivos, a perros que trabajaron y que ”se venían arriba” ante las dificultades, pocas cosas emocionan más que estar en prueba, en una situación difícil y notar que el perro aumenta su implicación y tenacidad.

De hecho los beneficios de una buena gestión del estrés son tantos que se han diseñado formas de reproducir el estrés sin riesgo para optimizar el aprendizaje o rendimiento de manera puntual, estos “simuladores” de estrés se basan en tres coordenadas principales:

•    Activación física: Todo estrés lleva implícito un aumento de la activación física, por ello si generamos una actividad física más alta de lo normal tendremos mejoras en la atención, capacidad de reacción y discriminación de información relevante, similares a las que suceden en una situación de estrés real, pero sin este. Sencillamente un poco de ejercicio antes de iniciar una actividad para “acelerar” el cuerpo implicaba mejoras sustanciales de rendimiento y de sensaciones de auto-satisfacción y bienestar.

•    Novedades en el entorno: Toda novedad implica un nivel mínimo de estrés adaptativo, si las introducimos de forma intencionada y calculada podemos aprovechar la mejora en la capacidad de adaptarse, la atención, la concentración mantenida y todos los beneficios adaptativos del estrés descritos en el anterior post. Sin riesgos. Cambiando los lugares de trabajo de varios profesionales se conseguía automáticamente una mejora de la capacidad de analizar los problemas que se les presentaban, de los resultados del trabajo y una importante disminución de las distracciones.

•    Salir de la rutina: La rutina es algo tranquilizador y un eliminador de estrés, pero cuando experimentalmente se cambiaron las rutinas de varios profesionales, con el consiguiente aumento de estrés para ellos, se comprobó un efecto muy curioso: en un primer momento todos los profesionales coincidieron en que sería perjudicial para su trabajo y que les resultaba molesto tener que dejar su forma habitual de hacer las cosas, tambié pensaban que empeoraría su rendimiento. Sin embargo después de trabajar de forma no rutinaria se comprobó que su eficacia había aumentado (rendimiento por hora y calidad del trabajo final) y la sensación de satisfacción con el trabajo también. Esto debe ser ocasional para no causar estrés residual, después de obtener los beneficios de un cambio de rutina el volver a ella impide que el estrés llegue a tener efectos negativos o acumularse de forma residual.

Si usamos bien estos tres principios entrenaremos una buena base de gestión del estrés y aprovecharemos su parte positiva para nuestro adiestramiento sin sufrir sus consecuencias nocivas.

¡Pero ojo! Estos tres “simuladores” son tan eficaces -recordemos que el estrés y la diversión están muy relacionados- que quienes los usan con frecuencia pueden hacerse adictos (no olvidemos que el estrés genera endorfinas) y querer trabajar sólo bajo estrés. Lo que explica la adicción al trabajo en algunas personas que necesitan activación alta, novedades y nuevos retos para sentirse bien: ¡Se han enganchado!

Esto también explica por qué tantos perros de Agility parecen mostrar niveles muy altos de estrés durante sus pruebas de trabajo. Hace poco me comentaba una amiga que compite en esta disciplina que no entendía que su perro, que vivía con ellos en casa y era el rey de los sofás, que salía al campo a correr y jugar varias veces por semana, que convivía, además de con la familia, con otros perros con los que se llevaba bien y cuyo adiestramiento había sido positivo y pro-perro, mostrara signos altos de estrés en la pista, realmente le preocupaba mucho. Pero es que el Agility es un auténtico simulador de estrés inintencionado: activación física alta, cambios de entorno (los competidores de Agility frecuentemente compiten varias veces al mes en diferentes campos de trabajo) y diferentes rutinas (cada pista es distinta a las anteriores). Por ello tiende a causar esa adicción al estrés que comentábamos. En estos casos el problema no es evitar esta activación, lo que es prácticamente imposible, sino enseñar al perro desde el principio a gestionar su estrés para que no empiece a subir y subir en cada entreno y prueba ¡Ese aparente estrés puede ser el equivalente al que tiene la gente que “pierde la cabeza” por su afición y estar más relacionado con la excitación ante la idea de divertirse como locos que con ninguna asociación negativa!

La gestión del estrés en estos entornos potenciadores o activadores del estrés será la tercera y última entrega de esta serie de artículos destinados a explicar los beneficios que este proceso, bien manejado, puede aportar al entrenamiento y a la calidad de vida de los perros.

El año pasado el modesto equipo del Alcorcón dio un “baño” futbolístico al Real Madrid, un cuatro a cero que paso a denominarse “el Alcorconazo”. Todos los analistas coincidían en una de las causas principales: el Real Madrid estaba demasiado relajado frente un Alcorcón que se esforzó al máximo. En realidad se estaba recriminando al Real Madrid no haberse estresado lo suficiente por el partido y se felicitaba al Alcorcón porque este sí que lo había hecho.

Casi siempre que hablamos del estrés relacionado con el adiestramiento o, en general, con los perros solemos referirnos a sus consecuencias negativas, pero se obvian los mucho beneficios que se pueden obtener de este mecanismo de adaptación. El estrés se está convirtiendo en uno de esos “demonios” que parece necesario evitar a toda costa y cuyas consecuencias son, por definición, nocivas.
Pero la investigación ha demostrado múltiples beneficios del estrés cuando es correctamente gestionado. De hecho si el estrés no fuera beneficioso nunca se hubiera desarrollado como mecanismo de adaptación, existe porque funciona y ayuda a tener éxito en el afrontamiento y evaluación de situaciones.

Hoy se sabe que el estrés es un componente necesario y conveniente del éxito deportivo, de la creación artística, un potenciador de la diversión, un eliminador de la dependencia de refuerzos externos y un elemento imprescindible del crecimiento personal de cada uno de nosotros.

Debemos tener en cuenta que el estrés es un proceso interno individual cuya causalidad es susceptible de ser modificada, no es algo con una relación causa/efecto inalterable, lo que estresa a algunos perros a otros no les afecta lo más mínimo. Para decirlo de manera fácil: el estrés no es algo que le sucede AL perro sino algo que sucede EN el perro. Se debe entrenar desde esta perspectiva y tomando en cuenta que no debemos asumir como fijos sino como dinámicos aquellos factores que generan estrés, por ello evitar sistemáticamente las situaciones de estrés es una de las peores maneras de afrontarlo que hay, el perro se irá haciendo progresivamente más sensible y activará el estrés ante nuevos estímulos de menor magnitud.

Entonces ¿qué hacemos con el estrés? El trabajo más eficaz y aprovechable, puesto que es un proceso que sucede dentro del perro y que puede ser variado, es enseñar al perro a gestionar su estrés, con ello lograremos que el perro no active una respuesta estresante ante estímulos que no causen una situación de riesgo real, con la consiguiente mejora en fobias y en perros sensibles.

Cuando un perro sabe gestionar el estrés además de evitar sus efectos nocivos podremos empezar a aprovechar sus beneficios.

Los beneficios del estrés bien gestionado para el adiestramiento son:

Fuerte implicación y compromiso en el trabajo, con lo que el perro disfruta al máximo de lo que está haciendo.

Auto-refuerzo, al activarse el estrés correctamente el perro automáticamente pasa a que el mero hecho de estar trabajando sea un premio, sin necesidad de refuerzos externos.

Aumento/potenciación de la diversión, la diversión y el estrés están directamente relacionados. Si nos fijamos la mayoría de las cosas que nos divierten nos generan un estrés positivo (eustrés), esta relación se da también al revés: lo que nos genera estrés positivo nos termina resultando divertido.

Inmediatez de respuesta (velocidad), las respuestas que se dan cuando el estrés está activo son mucho más rápidas y asertivas.

Entreno de la atención, el estrés ayuda a fijarse en lo importante con lo que se consiguen mejoras automáticas en:

  1. Concentración.
  2. Capacidad para aislarse de estímulos triviales o irrelevantes para el trabajo.

Entreno de la resiliencia o resilencia, la capacidad de resistir situaciones estresantes sin efectos negativos y superarlas positivamente por lo que parece que hay que entrenar con estrés para evitar sus efectos negativos.

Sensación del perro de controlar la situación, con lo que los elementos negativos que puedan aparecer se gestionan de forma proactiva y se perciben como superables, aumentando la confianza del perro en sí mismo.

Sin embargo para aprovechar todas estas ventajas debemos cumplir a rajatabla una serie de condiciones que nos evitarán caer en el lado negativo del estrés:

Respuesta rápida y clara a la situación estresante, la solución a la situación debe ser inmediata a ella y fácil de alcanzar para el perro, ya sea porque la conozca perfectamente o porque podamos inducirla con facilidad.

Corta activación del estrés. Si prolongamos la activación del estrés durante demasiado rato o bien los efectos beneficiosos desaparecerán o bien el perro se hará “adicto” a trabajar bajo estrés y necesitará de este para mantener la calidad de su adiestramiento, lo que sí generará toda la batería de problemas que conocemos.

Dar al perro tiempo y actividades posteriores suficientes y adecuadas para recuperarse. El estrés está diseñado para darnos sus beneficios cuando se activa brevemente y de forma ocasional, por lo que debemos dejar al perro normalizarse tras haberlo activado, lo que puede ser facilitado dejándole realizar sus actividades favoritas, como correr por el campo.

Buena forma física del perro para que la activación no genere tensión o malestar muscular que impida el disfrute de dicha activación extra. El estrés es físicamente agotador, por lo que si el perro no tiene una buena condición física o se encuentra enfermo no conseguiremos ningún beneficio.

No ser activado en cada entrenamiento, sino ocasionalmente. Es habitual que cuando alguien ve por primera vez los importantes beneficios en adiestramiento y en calidad de vida del perro que se consiguen con estrés decida usarlo cada vez que entrena. Si es hábil podrá conseguir un alto rendimiento deportivo a costa de hacer al perro adicto al estrés, pero las mejoras de calidad de vida desaparecerán por completo y el estrés empezará a mostrar su peor cara.

Autonomía, si el perro se somete a estrés bajo una disciplina muy férrea que hace que pequeños fallos sean inmediatamente corregidos, el estrés resultará muy nocivo. Para que el perro sienta que tiene control de la situación y aproveche el estrés las respuestas posibles deben verse como un rango y no como algo inalterable y exacto.

Los beneficios del estrés están empezando a popularizarse tanto que ya se han planteado unos interesantes modelos de “simulación de estrés”, sin estrés real, para sacar el máximo partido de este proceso sin riesgo. Había incluido la explicación de estos modelos (y su aplicación en perros) en este artículo, pero mi webmaster me ha dicho que más de dos páginas es fatal de la muerte para el formato blog y llevo tres, así que lo publicaré en un par de semanas como segunda parte.

Prometo que en el siguiente artículo hablaré del trabajo que estamos haciendo en el Zoo, pero le debía este a Eliseo ;)

Hola a tod@s,

En otro post comentaba que estábamos pendientes de un proyecto muy importante para EDUCAN, pues bien ¡ya está en marcha!

Hemos firmado un convenio con ZOOS IBÉRICOS, entidad perteneciente a Parques Reunidos la empresa que posee más instalaciones de Zoos y Aquariums en todo el mundo, para aplicar trabajo cognitivo-emocional al adiestramiento multiespecies, empezaremos por leones marinos, loros y delfines en el Zoo de Madrid.

Como estoy muy ilusionado por la puesta en marcha de este proyecto y me puedo dejar llevar por el entusiasmo al escribir sobre ello, me voy a limitar a “copiar y pegar” del documento firmado con ZOOS IBÉRICOS la parte referida al objetivo de esta colaboración. Únicamente añado las negritas para resaltar las partes que me parecen más interesantes (y porque mi webmaster del universo me ha dicho que en los blogs hay que poner negritas).

OBJETO DEL CONVENIO

El objeto principal de la colaboración para ambas partes es diseñar, aplicar y evaluar los resultados de nuevos protocolos de adiestramiento para diversos animales tomando como parámetros principales el aprovechamiento de las capacidades cognitivas de cada especie, su estado emocional y sus pautas sociales específicas, pilares del adiestramiento cognitivo-emocional.

Este objetivo principal tiene dos sub-objetivos:

1. Bienestar animal:
Los nuevos protocolos buscarán dar mayor calidad de vida y trabajo a los animales a los que se apliquen, coincidiendo ambas partes en primar el bienestar animal sobre la vistosidad de las conductas entrenadas.

Se ha planteado desde la etología más actual que los animales generan conducta de forma diferente según estén en un entorno de lucha por la supervivencia (riesgo de predación, dificultad para obtener los recursos, necesidad de una defensa activa del territorio…) o en un entorno de bienestar (entorno seguro donde no son previsibles riesgos para el animal y abundan los recursos). Una gran mayoría de las técnicas actuales de adiestramiento (aún usando estímulos positivos) se basan en cómo generan conducta los animales en entornos de supervivencia, empeorando los resultados cuando la calidad de vida del animal es óptima.

Uno de los principales objetivos, técnico y ético, de esta colaboración es desarrollar protocolos de trabajo que tomen como referencia la forma en que los animales generan conducta en entornos de bienestar, siendo el motivo de los animales para trabajar no asegurarse la supervivencia sino mejorar su bienestar físico, emocional y social.

2. Investigación:

Incorporar los conocimientos más actuales de etología al entrenamiento de animales, evaluando los resultados.

Este proyecto es pionero en:

a. Aprovechar los procesos cognitivos conocidos en cada especie para su adiestramiento. Hasta ahora el condicionamiento operante ha sido el principal mecanismo de trabajo para el adiestramiento de animales, esto es ventajoso porque es un proceso que funciona en la práctica totalidad de los animales que son adiestrados. Sin embargo la etología cognitiva nos ha demostrado que las diferentes especies pueden tener procesos mentales como la capacidad de solución de problemas, el aprendizaje por imitación (como sucede en el caso de aprendizaje por modelo-rival estudiado por Pepperberg en psitácidas)… aprovechar estas capacidades específicas permite mejorar el trabajo pues muchos de estos procesos cognitivos son auto-satisfactorios, por lo que utilizándolos se reduce drásticamente la necesidad de refuerzo externo, consiguiendo una conducta más consistente, un mejor estado emocional del animal, que se divierte consiguiendo realizar la conducta, viendo el animal la conducta entrenada como una meta en sí misma y no sólo como una puerta que abre la despensa (reforzador primario externo).

Estos procesos cognitivos también permiten que el animal se autoevalúe y se potencia la capacidad de refuerzo interno.

Si utilizamos estos procesos el animal disfrutará del hecho de estar trabajando y sus sesiones de adiestramiento tendrán un efecto de enriquecimiento ambiental que redunde en una mejora del bienestar del animal. Además serán necesarias menos sesiones de mantenimiento, las mejoras serán más rápidas y la calidad del trabajo más estable.

b. Evaluar y optimizar el estado emocional de los animales durante su adiestramiento y durante las exhibiciones, disminuir el distrés y mejorar la gestión del estrés en los animales entrenados, evaluar y promover la aparición de estados emocionales positivos y tener un seguimiento fiable del bienestar emocional de los animales adiestrados.

c. Aprovechar de forma estructurada y protocolizada procesos sociales de las especies trabajadas, como la vinculación afectiva, buscando que la interacción con el entrenador durante las sesiones de adiestramiento y exhibiciones sea un objetivo deseable y satisfactorio en sí mismo para el animal. Hoy sabemos que el afecto es un potente motor de conducta en muchos mamíferos sociales, aunque esto se ha aprovechado de manera intuitiva por parte de los adiestradores desde hace mucho tiempo no se ha hecho de forma ordenada, estudiada y reproducible como sistema de trabajo. Uno de los objetivos de la colaboración es sistematizarlo para las especies que se trabajen.

…y, también extraído del convenio, una de las competencias de EDUCAN será:

- Diseñar protocolos, esquemas y técnicas de trabajo para las diferentes especies.

En fin un proyecto MUY ilusionante, que nos va a tomar mucho trabajo (creo que tendremos que restringir algunas actividades comerciales para poder dormir de vez en cuando) pero que es un paso de gigante para la necesaria actualización de paradigma en el adiestramiento de animales.

Tengo que agradecer a Miguel Bueno Brinkmann, biólogo conservador de aves y mamíferos marinos del Zoo de Madrid, y a Pablo Roy, responsable de adiestramiento de leones marinos del Zoo de Madrid por su interés y ayuda para el arranque de este proyecto.

En fin… ¡QUE ESTOY MÁS CONTENTOOO! :) :)

En otro artículo hablé de las señales de bienestar o confort que nos sirven como evaluadores para saber que nuestro perro se encuentra en situación de bienestar, hoy voy a referirme a uno de los ejes fundamentales de nuestro nuevo trabajo: la diferente manera que tienen de aprender y generar conducta los perros según se encuentren en situaciones de supervivencia o bienestar.

Este es un tema muy relevante para el diseño de técnicas de adiestramiento y por ello este es sólo un primer artículo de acercamiento, realmente las formas de enseñanza-aprendizaje cambian completamente de un entorno a otro y nos permite sistematizar y reproducir los mecanismos que hacen que un perro disfrute trabajando sin depender del talento especial del perro o del adiestrador.

Lo primero que debo aclarar es que no es mejor o peor para la calidad final del adiestramiento que el perro trabaje en uno u otro entorno, en ambos podemos utilizar estímulos positivos y negativos para el aprendizaje pero la forma de usarlos es muy diferente.

  • Se considera entorno de supervivencia aquel en que el animal no tiene garantizados los recursos (comida, agua…) ni su seguridad
  • El entorno de bienestar es aquel en el que el animal tiene abundancia de recursos y seguridad.

Algunas especies -entre ellas los perros y las personas- cambian su forma de aprender y generar conducta según se encuentren en uno u otro entorno.

Hay que tener claro que en situaciones de bienestar el objetivo del perro es pasarlo bien, mejorar su bienestar, mientras que en las de supervivencia es obtener recursos de supervivencia y seguridad. No se actúa igual. No se aprende igual.

Deberíamos entenderlo, pues viviendo en el primer mundo es muy probable que la mayoría de lectores se encuentren en situación de bienestar. Es fácil que alguno de nosotros se haya pasado días recorriendo tiendas para encontrar un disco especial (¡ese maldito Charlie Patton Yazoo L-1020!), algún libro u otra cosa. También es muy posible que al llegar a casa nos encontrásemos con que no había nada en la nevera y dijéramos “paso de ir a comprar ahora, estoy cansado, ya iré mañana”. Hemos sido capaces de generar una gran cantidad de conducta para conseguir algo que no es una necesidad vital y sin embargo no bajamos a la tienda de al lado para conseguir algo primario para la supervivencia: la comida. Qué raro.

En absoluto, al tener garantizado que no vamos a morirnos de hambre y que en cuanto queramos podremos comer, la comida baja de valor como motivador, sin embargo el auto-refuerzo y calidad de vida extra que supone encontrar ese disco especial sube su valor como motivador. Esta es una de las primeras diferencias de un entorno de supervivencia y uno de bienestar: los estímulos positivos más eficaces son los que potencian el auto-refuerzo, mientras que los estímulos primarios pasan a ser menos eficaces. En un entorno de supervivencia sucede al revés.

Pero también la forma de gestionar los estímulos negativos cambia. En un entorno de supervivencia un estímulo negativo tiene que ser claramente percibido y provocar un estado emocional negativo que advierta de un riesgo posible para que el perro genere conducta. En un entorno de bienestar es mucho más eficaz usar un estímulo negativo de baja intensidad que dificulte el disfrute de una actividad divertida sin eliminar el estado emocional positivo asociado a dicha actividad, el perro generará mucha conducta para eliminar esa interferencia y volver a disfrutar a tope de la situación, por esto son tan eficaces las pequeñas molestias como poner un post-it o una goma del pelo a un perro durante una sesión de moldeado. Además entrena la capacidad del perro de afrontar problemas y gestionar el estrés.

Es importante saber que no podemos variar de uno a otro entorno cuando queramos, debemos elegir para cada trabajo un entorno de bienestar o de supervivencia y entrenar coherentemente a este entorno. Si vamos a usar sólo comida como reforzador es mejor que planteemos un entorno de supervivencia, pues tendrá más valor y el aprendizaje será de más calidad y más consistente. Si tenemos un perro que se lo pasa bien resolviendo problemas y para el que el adiestramiento es un fin en sí mismo mejor es trabajar en un entorno de bienestar.

Sin duda la conducta más importante para tener un perro con una buena calidad de vida es la llamada.

Que el perro acuda consistentemente y pese a estar distraído o entretenido nos permite soltarle para que juegue con sus amigos o corra y explore en el campo.

En este artículo no hablaré de cómo llegar a una llamada consistente, sino de algunos riesgos que corremos, sobre todo los adiestradores, al entrenar “bien” la llamada y de cómo preparo yo a mis cachorros antes de iniciar la llamada para evitarlos.

Hace muchos años Jaime Parejo y yo teníamos mucho contacto. Jaime es un gran adiestrador y una persona a la que quiero mucho, en ese momento estaba elaborando el libro que le granjearía el reconocimiento mundial: “El método Arcón” y, como es lógico, hablábamos mucho de su trabajo.

Jaime definió como “efecto yo-yo” la tendencia de algunos perros a volver hacia su guía cuando llegaban a una lejanía determinada. Había observado que este problema viene por el exceso de trabajo de la llamada y que es muy nocivo para el perro de rescate porque merma enormemente su autonomía de trabajo.

La verdad es que Jaime tenía razón, una gran parte de los perros de adiestradores no eran capaces de alejarse más allá de un punto de su guía.

Mi interés siempre ha estado más en buscar los por qués generales de la conducta de los perros y cómo aprovecharlas que en el diseño de técnicas concretas, y desde esta óptica analicé el fenómeno.

Me di cuenta de que, hasta ese momento y de forma inconsciente, yo consideraba que este era un efecto beneficioso: es el perro el que se preocupa de estar cerca de su guía. Pero al reflexionar sobre ello cambiaron mi opinión, mi manera de entrenar las llamadas y, en general, mi manera de tener perros. Además de mi cariño Jaime siempre tendrá mi agradecimiento por hacer que me fijara en esto, gracias a él mis perros son más felices.

Los perros que muestran este “efecto yo-yo” no disfrutan tanto de sus exploraciones por el campo, no hacen un ejercicio igual de expansivo y liberador de estrés, no pueden dar total libertad a sus patrones motores innatos. Este es un problema común en los perros de profesionales (y lo era en mis perros), permanecen siempre pendientes de sus guía y necesitan que estos les den indicaciones de qué hacer para poder divertirse, si por casualidad salen persiguiendo un conejo luego vuelven agobiados porque al terminar la persecución se han encontrado lejos del guía y esto les causa malestar. (Otros perros tienen el problema contrario: se lo pasan como grajos en el campo, pero vienen más o menos cuando les apetece, eso lo comentaré en otro momento.)

En razas activas la posibilidad de correr libres y de explorar amplias zonas es determinante para alcanzar una situación de bienestar, ya hemos superado la visión de la salud como ausencia de enfermedad: es más importante alcanzar bienestar, que el perro se desarrolle como perro feliz más que pensar sólo en evitar el estrés o la ansiedad.

Así ahora lo primero que enseño a mis cachorros no es a venir sino a alejarse, a separarse de mí, a disfrutar de sus paseos al máximo. Los cachorros son muy permeables y es una etapa en la que es muy fácil que los adiestradores los hagamos demasiado dependientes pues también a nosotros nos cuesta sacar a los perros sin ponernos a entrenar algo, y luego los perros no se hayan cuando no están haciendo algo con nosotros.

Es bien cierto que mis condiciones de vida me permiten que entrenar al perro a alejarse sea fácil: en primer lugar la puerta trasera de mi casa sale directamente al campo y en segundo lugar mis perros adultos que ya tienen construida esta conducta ayudan a que el cachorro se aleje al acompañarlos en sus exploraciones. En esta etapa nunca hago nada que potencie la dependencia: no me escondo para que se preocupe por dónde estoy, no le felicito cada vez que se me acerca voluntariamente, sólo paseo y le dejo que se dé cuenta de lo divertido e interesante que es todo: olores, sonidos. Que vea lo bien que se siente cuando corre, salta y aprende a usar su cuerpo. Que haga cosas de perro con mis otros perros, que aprenda que, en el campo, los compañeros más divertidos son mis otros perros y no yo.

Casi parece un contra-decálogo de lo que algunos textos aconsejan para enseñar la llamada a un cachorro, y sin embargo estoy particularmente contento de mi trabajo de llamada, de hecho es lo que más gusta e interesa a otros colegas cuando lo ven. Los perros acuden consistentemente, sin esperar más refuerzo que el social y cuando los libero vuelven a correr y explorar sin quedarse atentos a mi por si hay otra llamada, pero cuando les vuelvo a llamar vuelven a acudir de igual manera.

Por supuesto he comentado que mis condiciones son muy facilitadoras, pues puedo entrenar en una zona segura y sé que al llamar a mis otros perros estos acudirán y el cachorro vendrá con ellos.

Como siempre he pensado que si conocemos cómo funciona algo -aunque sea algo negativo en general- le podremos sacar partido en el adiestramiento, aunque evito que mis tengan ese “efecto yo-yo”  permanentemente empleo una técnica que me permite activarlo a voluntad: como no siempre paseo por el campo y a veces es necesario limitar la distancia de los perros por seguridad, he creado un código con mis perros: si deseo limitar su radio lo que hago es llamarlos diez o doce veces seguidas nada más empezar la salida cuando alcanzan la distancia que he decidido, cuando inicio una salida con este trabajo los perros saben que deben mantenerse en este radio y así puedo sacarlos por diferentes lugares con seguridad. Pero nunca hago este trabajo hasta que he completado la llamada sin dependencia.


Si potenciáis que los cachorros se alejen, exploren, tengan conductas expansivas conseguiréis un máximo de disfrute de las salidas
: de ellos que pueden ser y actuar como perros con mayúsculas y vuestro al poder verlos en su máxima expresión. Un perro sin autonomía es un perro menos feliz.

Hablando con una compañera adiestradora que tiene una perra ya mayor, me comentaba lo difícil que le resulta encontrar nuevas conductas que enseñarle en las sesiones de moldeado libre, porque entre las muchísimas ya sabía la perra y las que no le podía enseñar por la displasia severa y su avanzada edad, se veía limitada, quitándole además a su perra una fuente de diversión y actividad mental.

Aunque yo prefiero fomentar la actividad mental a través de la resolución de problemas, sí que es una pena que una perra que disfruta de un tipo de trabajo encuentre estas limitaciones para seguir haciendo lo que le gusta.

Muchos le propondréis ser imaginativos, yo hice lo mismo, ¡¡pero todo lo que se me ocurría lo sabía hacer!! No es tan fácil.

Sin embargo hay una forma de trabajar que podía ayudarle, y que, en mi opinión, es lo más difícil para entrenar con clicker y lo que más afina la calidad del adiestrador que usa esta herramienta: el entrenamiento de expresiones faciales.

Si tomamos tres parámetros: Expresión de los ojos, posición de las orejas y posición de los labios (hay quien también mete la posición de la cabeza, pero esto resulta muy simple de entrenar en comparación con las anteriores) y empezamos a plantear combinaciones de estos tres elementos veremos que nos ocupará horas y horas de entreno y que después capturar conductas motoras que activen músculos grandes se ha vuelto mucho más sencillo.

Empieza por algo simple: Que achine los ojos, esto ya es entretenimiento para un rato, la inducción y captura de estas conductas es al moldeado libre lo que la cirugía neurovascular a las operaciones de amígdalas: precisión, delicadeza… El manejo de conductas movidas por músculos muy pequeño es otro deporte, para miniaturistas.

Cuando ya lo tengas fija que suba los labios, esto tampoco será rápido.

Y ahora ve a las orejas, consigue que las pliegue hacia atrás (no vale agobiar).

Bueno, bueno…

Pues ahora combina de forma que el perro haga una, dos o las tres cosas según le indiques.

Bien, estás en el principio. Ahora enseña una segunda acción para cada rasgo de la cara, puedes hacer que baje la mirada o la suba (¡la cabeza no vale!), que ponga los labios cerrados hacia delante (como justo antes de un ¡¡wuff!!) o que los apriete, que ponga las orejas hacia arriba…

Y empieza a combinar entre estos rasgos para tener diferentes expresiones de la cara, con esto tienes para entrenar muchos meses y además tu perro será el que más se divierta, si es un perro mayor, como la de la compañera de la que hablé al principio, no supone ningún problema entrenar estas acciones complejas, pero tranquilas ¿quién dijo que los adiestradores no podíamos jugar a “Mr. Potato”?

Si eres un crack del clicker también tenemos un nivel “no intente esto si no tiene experiencia”: Que un lado de la cara haga una cosa y el otro otra: un ojo entornado otro abierto, una oreja arriba la otra abajo, un labio cerrado el otro subido como si gruñese. Además cuando rueden una película de Batman tu perro tiene contrato asegurado como mejor amigo del supervillano “Dos Caras”.

Cuando todo esto te salga con facilidad llámame para darme envidia, aunque seguro que Pere Saavedra ha colgado quince video con trescientas expresiones diferentes para cuando eso suceda.