Hace unos días una nueva amiga me consultó por los problemas de su sheltie de siete meses: ante determinadas situaciones mostraba miedo y se bloqueaba. Esto era un problema para su calidad de vida y para su potencial futuro en el Agilty.

Concretamente el coche y el trasportín provocaban babeo, bloqueo emocional e incluso respuestas de huida, cuando vino a casa tardó más de diez minutos en recuperarse y empezar a jugar con mi cachorro.

Últimamente aparecen muchos perros de razas sensibles e inteligentes, particularmente border collie, shetland, pastores australianos y malinois, con problemas de bloqueo o mala gestión de las emociones negativas.

Es normal que razas sensibles y con respuestas nerviosas puedan afectarse puntualmente por algo, si no se les enseña a gestionar correctamente las emociones negativas pueden generar inseguridad, respuestas miedosas e incluso problemas más severos.

Según parece la sheltie tuvo un mal traslado de cachorra cuando fue enviada por mensajería (no suele ser buena idea enviar un cachorro por mensajería, aunque a veces es la única opción). Esto generó una mala asociación emocional tanto con el coche como con el trasportín.

Las emociones se asocian por condicionamiento clásico y son más consistentes que una asociación realizada de forma operante, además es frecuente que aparezcan procesos de autoalimentación del estado emocional: el tener miedo (el conjunto de estado interno, reacción fisiológica y  tendencia a la acción) genera más miedo por sí mismo, sin que haya más estímulos externos. Cuando esto sucede la asociación no puede ser extinguida, además será frecuente que empiece a asociar otras cosas a ese miedo, por ejemplo nuestra sheltie podría llegar en coche a la pista de trabajo y, al bajarse con el miedo provocado por el coche, asociarlo a la pista generando miedo a esta, estas transferencias pueden aumentar de forma indefinida.

Es fundamental para la calidad de vida de un perro estar preparado para gestionar correctamente los estados emocionales negativos o tendremos poca tolerancia y mala gestión del estrés, tendencia a la inconsistencia de las conductas, inseguridad e infelicidad del perro.

En este caso le recomendé lo siguiente:

Juegos de entrar en el trasportín y en el coche: Poniéndole alguna comida apetitosa dentro dejamos que sea la perra quien decide entrar,  progresivamente vamos poniéndole dificultades para acceder tanto al trasportín como al coche (trasportín lateral, puerta entreabierta, puerta pegada a una pared para que necesite mover el trasportín para entrar, periódicos arrugados llenando el trasportín…). Aquí es muy importante hacerlo bien, no deben aparecer comandos de “muy bien”, ni se deben clickar los aciertos. No estamos enseñando una acción por condicionamiento operante, no queremos que los refuerzos y confirmaciones sean externos, lo que estamos haciendo es poner al perro en una situación que percibe como emocionalmente negativa (¡cielos, el trasportín!), al aparecer algo de su interés creamos un pequeño conflicto: quiero la comida, pero me da miedo entrar. Es importante que el perro decida si le compensa afrontar lo negativo o no, si decide hacerlo va a estar aprendiendo algo mucho más importante que hacer positivo el trasportín: aprenderá que aunque tenga una emoción negativa puede trabajar y que con ese afrontamiento voluntario del miedo consigue resultados y llega a un estado emocional positivo. Le estamos enseñando a gestionar correctamente el miedo, no eliminándolo de un punto concreto. El refuerzo debe ser el menor posible y la dificultad cada vez mayor, así sustituimos el refuerzo externo (comida) por el refuerzo interno (solución de problemas). Al final conseguiremos que entrar al trasportín y al coche sea divertido y un fin por sí mismo, con lo que habremos “vuelto la tortilla” de la asociación emocional.

Pero si sólo hacemos esto, aunque mejoremos al perro de su problema concreto, no estamos terminando de prepararlo para gestionar correctamente emociones negativas.

A partir de que superemos este problema seguiremos trabajando: dentro de sus sesiones de adiestramiento normales usaremos ocasionalmente estímulos negativos de baja intensidad (una goma del pelo en una pata, un post-it en una oreja…) para que vea que trabajando accede a un estado emocional positivo aunque aparezcan ligeras incomodidades..

En mi opinión un adiestramiento debe conseguir que el perro pueda acceder a un estado emocional positivo más que evitar a toda costa los estímulos negativos, creo que hay mucha confusión entre estímulo negativo y estado emocional negativo y eso lleva a adiestramientos sobreprotectores  muy nocivos en los cachorros, que deben construir sus herramientas de gestión de las situaciones negativas, debemos saber cómo introducir elementos suavemente negativos para enseñar al perro que se pueden superar, sin esto no le estaremos preparando para tener una calidad de vida óptima.

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    5 Comentarios


  • Javi Martínez dice...

    Buenísimo el post, yo he tenido la suerte de tener una perrita poco sensible y casi no he trabajado en este aspecto pero en el mundo de la Obediencia se ven muchisimos perros extremadamente sensibles. No se me había ocurrido lo de poner un post-it para incomodar algo en mitad del entrenamiento pero es muy buen método para sobreentrenar un ejercicio: junto, permanencias, etc.

    Tenemos un amigo en común que siempre repite lo del uso de la correa para generar un ruido en el entreno que desde joven tiene que saber ignorar.

    Saludos,

    —————
    Javi Martínez
    http://www.clickdogging.com

  • Eliseo dice...

    Uno de los mejore artículos que he leído en tiempo….y mira que todos los que aparecen en este Blog son buenos…
    Sencillamente genial…y ni que decir tiene que estoy al 200% de acuerdo.

  • Maríajosé dice...

    Mi marido, Eliseo, me ha recomendado leer este artículo. Agradezco que haya profesionales con tanta claridad de palabra a la hora de afrontar este tema tan complejo. No había considerado antes la importancia de conocer la diferencia entre estímulo negativo y estado emocional negativo.
    Una vez más, la primera educación debe recibirla el dueño, (dueña, en este caso). Gracias Carlos Alfonso.

  • Carlos Alfonso dice...

    Hola,
    ¡Me alegro de la acogida del artículo!, fíjate que pensé que podía mover a lecturas sesgadas por hablar de estímulos negativos.
    Lo cierto es que si tomamos en cuenta el estado emocional del perro como parámetro y no la “técnica” aplicada seremos más certeros y eficaces en la evaluación de lo que sucede en el trabajo y de lo que le sucede al perro, que es más importante.
    Javi me tienes que comentar quién es ese amigo común, la verdad es que la introducción de este tipo de elemento negativo para hacer lo que tú defines como sobre-entrenar las conductas y yo como entrenar bajo presión puede ser muy ameno haciendo divertidas sesiones temáticas en el club: “mañana todos los perros que traigan una máscara o disfraz para entrenar”, “el martes les ponemos post-it en los que escribamos el objetivo de la sesión o las cosas a mejorar”, “esta tarde hace frío: todos con calcetines” y un sinfín de ideas. Enseñar a gestionar estímulos negativos de baja intensidad es una necesidad que no tiene que resultar agobiante o desagradable.

  • Javi Martínez dice...

    Buenas Carlos Alfonso, pues el amigo en común es … ¡el Richard! En muchos ejercicios donde es incómodo para el guía llevar una correa en la mano ves que el tío está “complicándose la vida”, pero luego con el tiempo en realidad estaba facilitando la de su perro y también la suya. Para los mal pensados, que siempre andan sueltos, el perro lleva arnés para evitar que en mitad de una sesión se lleve

    Ayer mismo por ejemplo, después de hablar con Ely por teléfono sobre tu nuevo post donde hablas de estrés residual, hice algo parecido pero que debería haber hecho ya desde el nacimiento de mis perros, entrenar la permanencia en tumbado y el control a distancia empapando el suelo para evitar que mi perra sea tan fina con la temperatura :-) En este caso si que me ha tocado una perrita muy pero que muy especial :-) .

    Una vez superados estos obstáculos de humedad, temperatura, etc. sería interesante empezar a hacer algún cambio de posición con una goma de pelo, un post-it, etc.

    Bueno, voy a poner algo en el post de SOCIALIZACIÓN DE PERROS SENSIBLES que me ha gustado incluso más que este.

    Saludetes,
    ————-

    Javi Martínez
    http://www.clickdogging.com

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