Lo primero de todo debemos definir el concepto “terapia” pues se suele usar de forma demasiado amplia: una terapia es el proceso o conjunto de procesos destinado a la curación o mejora de una patología o de uno o varios de sus síntomas. Por ello una Terapia Asistida por Perros (TAP) debe definir uno o más parámetros concretos de mejora y evaluar si al aplicarse esos parámetros varían o no. Para que esto sea posible hemos de saber que beneficios puede proporcionar un perro y como aprovecharlos (“La idea de que un animal es terapéutico por el solo hecho de estar en una institución es errónea.” Maureen Fredickson y Ann R. Howie, 2000).