Criterios de selección del perro de asistencia

Al existir diferentes discapacidades y diferentes grados de discapacidad, incluso dentro de una misma patología, el perro debe ser elegido específicamente para cada usuario teniendo en cuenta diferentes factores:

  • Tipo de discapacidad
  • Edad del usuario
  • Condiciones de vida del usuario
  • Condiciones de trabajo del usuario
  • Ubicación de los lugares donde ha de trabajar el perro
  • Carácter del usuario

Y en general todo aquello que facilite el conocimiento y comprensión del entorno, necesidades y capacidades del potencial usuario.

Como orientación general y sin talante de normas rígidas podemos usar las siguientes tablas con el tipo de perro adecuado a cada discapacidad:

Perro adecuado a...

     ...paraplejía:

  • Nivel de actividad medio a medio/alto.
  • Nivel de relación con el dueño alto.
  • Capacidad de aprendizaje alto.
  • Cobro* alto.

     ...tetraplejía y esclerosis:

  • Nivel de actividad medio/bajo a bajo.
  • Nivel de relación con el dueño alto.
  • Capacidad de aprendizaje alto.
  • Cobro muy alto (en relación a la actividad general del perro).

     ...ceguera:

  • Nivel de actividad medio/alto a alto.
  • Nivel de relación con el dueño alto.
  • Capacidad de aprendizaje alta.

     ...sordera:

  • Nivel de actividad de medio/alto a alto.
  • Nivel de relación con el dueño alto.
  • Capacidad de aprendizaje alta.

ACCIONES ENSEÑADAS A LOS PERROS DE ASISTENCIA

La siguiente lista incluye muchos de los trabajos posibles para un perro de asistencia. Ni están todos los posibles ni, por supuesto, se enseñan todos a cada perro. Son las necesidades del usuario las que determinan cuales acciones son convenientes o necesarias en su perro.

OBEDIENCIA BÁSICA

La obediencia básica es entrenada en muchos casos por el adiestrador sin usar elementos del trabajo de asistencia (sillas de ruedas, arneses, muletas...) para no extrapolar los problemas que pudieran surgir durante su entreno al trabajo de asistencia. Otros adiestradores, generalmente muy diestros o experimentados, inician el trabajo de obediencia directamente con sillas y resto de elementos del trabajo de asistencia para ahorrar tiempo y no realizar un doble adiestramiento, evitando la confusión que éste pudiera causar en el perro.

Acciones:

  • Sentado
  • Tumbado
  • Quieto
  • Quieto dormido:

    Usado para mantener al perro largos periodos de tiempo quieto y tranquilo; por ejemplo en el trabajo bajo la mesa, en restaurantes mientras comemos...

  • No
  • Fuera
  • Al paso
  • Al paso con sillas:

    Debemos buscar una actitud tranquila y relajada en la ejecución del ejercicio que debe poder mantenerse mucho tiempo. El perro no debe tocar la silla durante la ejecución, ya que golpes y atropellos pueden hacerle coger prevención. Para esto interponemos una vara fina entre el perro y la silla haciendo que guarde la distancia molestándole con toquecitos de la vara. Si el adiestrador es hábil se puede hacer ejecutando un giro con la silla hacia el perro para que entre y busque salir de la distancia crítica, aprendiendo así a mantener la distancia necesaria. Durante el entrenamiento sí buscaremos contactos controlados con la silla para que el perro tenga un margen de error en este tema. En pasos estrechos se enseñará al perro a pasar detrás de la silla, nunca delante, le llevaremos con la correa hacia atrás, le cerraremos el paso con la mano o entraremos en un pasillo estrecho dónde no quepan el perro y la silla. Pasar detrás del usuario refuerza la autoridad de forma indirecta y es más difícil que el pero falle el ejercicio.

  • Al paso con muletas:

    Igualmente una actitud tranquila y relajada es necesaria. A veces es conveniente enseñar al perro a tumbarse automáticamente ante situaciones extrañas; este trabajo puede facilitarse solicitando siempre TUMBADO antes de liberar. Como en el trabajo de silla se debe trabajar al perro para que en pasos estrechos pase tras el usuario.

  • Llamada
  • Llamada con sillas:

    Buscaremos un trabajo relajado del perro en la llegada. Los principales trucos que el perro puede aprender son ponerse a distancia excesiva, lo que evitaremos condicionado el fin del ejercicio a tocar la silla, y esconderse detrás de la silla zafándose de ser cogido. Por ello es muy importante trabajar la corrección del ejercicio en forma desglosada. Primero con poca distancia, la posición y la actitud relajada, y sólo cuando este trabajo esté consolidado pasaremos a mayores distancias y distracciones.

    Castigaremos por no acudir en la fase de entrenamiento anterior a la silla, sobre todo en distancia larga. En distancia corta (fase de llegada) se trabajará en positivo potenciando la relación.

  • Llamada con muletas:

    El trabajo es similar al anterior excepto que no condicionaremos el contacto con el usuario en la llegada, para ello interponemos la muleta en la trayectoria del perro. En perros nerviosos se puede trabajar una llegada en dos fases: El perro llega y se tumba donde trabajaremos la relajación, y una vez relajado ya pasa o bien a sentado para ser atado, o bien al pie. Como antes es muy importante desglosar el ejercicio.

  • Ladra/Calla
  • De pie:

    Facilita al discapacitado levantarse; a la orden el perro tira hacia delante y usando esa fuerza el usuario se yergue. Puede hacerse con arnés o incluso tirando del collar (de cuero ancho).

  • Suelta:

    Entregar un objeto transportado en la boca.

ÓRDENES DIRECCIONALES

Permiten colocar al perro en la posición correcta respecto a su usuario para facilitarle la movilidad y adaptarse a las condiciones físicas del entorno:

  • Delante
  • Detrás
  • Lado derecho/izquierdo: Suele enseñarse como “lado” y “otro lado”.

HABILIDADES DE ASISTENCIA

Son acciones finales realizadas por el perro para ayudar a un usuario discapacitado.

  • Haz, haz

    El objetivo es que el perro, si tiene ganas, haga sus necesidades al recibir el comando. Se busca condicionar al animal de forma que podamos solicitarle que haga sus necesidades cuando y donde nos convenga. Siempre resulta de ayuda condicionar también el sustrato y el lugar (por ejemplo un arenero en la terraza o el alcorque del árbol más cercano al domicilio del usuario).

  • Apagar/encender luces

    Lo ideal es contar con pulsadores adecuados: cuadrados, grandes y de tacto medio. Se puede trabajar con el hocico o las patas. El trabajo de hocico es más preciso (y necesita menos ensayos) y no estropea la pared.

  • Abrir/cerrar cajones

    Requiere que al perro le guste hacer presa: el trabajo se hace tirando con la boca del tirador y luego empujando el cajón con la cabeza. Ayuda mucho al iniciar el trabajo poner rodamientos o canicas para eliminar rozamientos y facilitar el trabajo al perro.

    Es usual el acoplar tiradores de materiales cómodos para el perro (gruesas cuerdas, toallas, etc. ) lo que facilita el trabajo del perro y aumenta su efectividad.

  • Abrir/cerrar puertas

    Aunque se puede condicionar en puertas de pomo siempre debemos trabajar con tiradores de palanca que requieren menos trabajo y facilitan al perro la eficacia y buen cumplimiento. Podemos enseñarle apoyándose con las patas en la puerta o tirando con la boca de cuerdas o toallas atadas al pomo y/o tirando con la boca. Para cerrar las puertas hacia fuera el perro bien se apoyará de manos en la puerta o empujará con la cabeza. Para cerrarlas hacia dentro debe tener un tirador de cuerda que morder a la vez que retrocede.

  • Ladrido de aviso

    Ladrar se puede condicionar a la orden, o asociado a situaciones, este último trabajo es el que se realiza normalmente. Se enseña al perro a ladrar ante caídas, ataques y todas las situaciones que puedan resultar de emergencia. Por supuesto este trabajo sólo tiene utilidad si los vecinos conocen el sentido del ladrido del perro. En EE.UU. donde los teléfonos son atendidos por operadores se enseña al perro a descolgar el teléfono y luego ladrar en caso de emergencia.

    Se puede enseñar al perro a ladrar como aviso usando comida o juego. En perros sensibles el “calla” en vez de hacerlo por autoridad directamente podemos introducir un paso intermedio para que el perro asocie el comando “calla” con dejar de ladrar antes de exigírselo.

  • Bloquear la silla de ruedas

    Implica impedir el movimiento de ésta usando el peso del perro ya sea detrás o delante de la silla. Se puede realizar en dos contextos:
       1 Con el usuario sentado en la silla; aquí se utiliza como medida de seguridad.
       2 Mientras el usuario monta/desmonta la silla: Durante el montaje/desmontaje de la silla (para subir o bajar del coche, por ejemplo) ésta puede rodar lejos del usuario si se encuentra en una cuesta, el bloqueo del perro evita este riesgo.

  • Pulsador de emergencia

    Se enseña al perro a activar con la nariz preferiblemente (se puede usar la pata) un pulsador de aviso a servicios de emergencia. El trabajo es análogo al de pulsar luces excepto que la conducta se activa por la situación (caída, ataque...) y no por un comando.

  • Arrastrar al usuario a un lugar seguro

    Se enseña al perro ante una caída de su usuario, a llevarle asido por la ropa hasta un lugar previsto (Por ejemplo la acera de peatones si cae en la calzada). Traer objetos

  • El perro debe recoger un objeto, llevarlo a su usuario y entregarlo (suelta). Existen dos tipos de trabajos de traída de objetos:
    • Traer un objeto determinado

      Se entiende este trabajo como la búsqueda y discriminación por parte del perro de un objeto de uso habitual para el usuario (teléfono, mando de la tele...). La primera parte se entrena incluyendo la discriminación del objeto seleccionado entre otros. Se usa un comando concreto para cada objeto. Cuando el objeto empieza a desaparecer de la vista, baja drásticamente el valor de meta con lo que se hace necesario comprimir al perro para aumentar el nivel de impulso.

      Facilita este trabajo que el área de búsqueda del objeto sea lo más pequeña posible.

    • Traer un objeto asociado a una situación

      El perro debe traer cualquier objeto asociado a unas circunstancias determinadas; normalmente aquellos que se le caen al usuario. Al verse el objeto trabajamos con un valor de meta alto. Se entrena en base al cobro natural, desplazando progresivamente la satisfacción instintiva sólo al momento de la entrega. Si existe una desconexión del perro al hacer esto, le comprimiremos para aumentar el valor de impulso.

  • Llevar objetos

    El perro debe coger un objeto y llevarlo, bien a un sitio determinado, bien a otra persona. El llevarlo a un sitio determinado puede usarse, por ejemplo, para llevar la ropa sucia a un cesto. El entrenamiento implica usar técnicas que hagan interesante al perro ir y dejar el objeto en el punto concreto que programemos. El llevar un objeto a una persona resulta más fácil, pues ésta puede animar al perro hacia ella y hacerle entregar el objeto con la orden “suelta”.

  • Portar objetos

    Hoy día cuando es necesario que los perros porten objetos suelen usarse unas alforjas añadidas al arnés de conducción; sin embargo puede pedirse al perro que lleve en la boca objetos no muy pesados (bolsas con compras ligeras o la prensa). Este trabajo es más difícil cuanto mayor y menos previsible es el recorrido pues la acción deja de ser final y tiende a debilitarse. Para evitarlo podemos entrenar frecuentemente recorridos cortos y conocidos (que además serán más frecuentes en vida cotidiana).

  • Trabajo de perros de señal (aviso a sordos)

    El trabajo de aviso consiste en indicar al usuario la aparición de un sonido de interés para él. Este aviso puede producirse de dos formas:

    • 1. Llevando al usuario al lugar de origen del sonido; timbre, cafetera, teléfono de pulsos... Puesto que un perro de sordos avisa de un amplio número de sonidos si no indicara de alguna manera cual aparece en cada momento el usuario debería comprobar todas las posibilidades con la consiguiente pérdida de tiempo. Este trabajo se consigue desplazando el premio hasta que el perro llegue junto a la fuente del sonido, así conseguiremos que quiera llevarnos allí.
    • 2. Aviso directo al usuario: Existen casos en que el trabajo anterior no es posible o conveniente; por ejemplo cuando suena el despertador, una alarma o alguien nos llama por la calle usando nuestro nombre. Para estos sonidos programamos una conducta de aviso particular en cada caso e inteligible por el usuario: para el despertador el perro subiría a la cama requiriéndonos, para los otros puede subirse y rascar en nuestra pierna u otra acción similar.

TRABAJO DE CONDUCCIÓN (guía a ciegos y movilidad a usuarios de silla)

Una de las labores más complejas que puede realizar un perro es la conducción del usuario. La dificultad para desenvolverse en un medio que ya resulta complicado para nosotros es evidente. La conducción implica evaluar la situación y tomar decisiones para un tránsito rápido, cómodo y seguro durante los desplazamientos del binomio perro-usuario. Una conducción eficaz requiere el desarrollo correcto del trabajo en varios puntos:

  • Conexión y desconexión de la conducción

    Es fundamental que el perro entienda con claridad que la conducción se inicia sólo al coger el asa, se mantiene mientras esté cogida y cesa de inmediato al dejarla pasando a manejarle con la correa. Esto nos hace posible mejorar la seguridad de usuario (por ejemplo soltando el asa al embalarse el perro) y su comodidad (movilidad en lugares angostos, recorridos “incorrectos” en zonas conocidas...). La no desconexión de la conducción puede castigarse, aunque siempre con mesura.

  • Indicaciones durante el trabajo de conducción

    Son una serie de comandos cuyo fin es que el usuario pueda variar la forma y dirección en que el perro le conduce.
    Rápido: El perro aumentará la velocidad y tensión de conducción.
    Despacio: El perro disminuirá la velocidad y tensión de conducción.
    Busca dcha/izda: Cuando sea posible el perro realizará un giro en la calle de aproximadamente 90º en la dirección indicada.
    Vamos: El perro iniciará la conducción al usarlo y coger el asa; durante la conducción indica continuar ante una parada o conducta indecisa del perro (por ejemplo cuando el perro ante un bordillo rebajado duda si parar como si fuera de subida o seguir como si no constituyera obstáculo).
    Espera: Durante la conducción (guía o movilidad) implica mantenerse quieto tras una parada o conducta indecisa del perro (como el ejemplo anterior).
    Para: Soltando el asa a la vez implica detenerse y cesar la conducción. Sin soltar el asa detenerse en el transcurso de la tarea de conducción (por ejemplo: el usuario va por una calle recta y ve una tienda de su interés). Resulta conveniente limitar el segundo uso para no interferir en su utilidad para finalizar la conducción.

  • Velocidad y tensión

    Se controlan mediante el uso de “despacio” y “rápido”. Implica una constancia de ritmo en el trabajo de conducción. Es importante recordar que el perro guía no tira de su usuario mientras que el de movilidad sí lo hace, por tanto la velocidad y tensión de éste último suelen ser mayores.

    Sea cual sea el trabajo debemos recordar la importancia de que velocidad y tensión sean cómodas para el usuario y se mantengan regulares durante la conducción (evitando “tirones” y continuos cambios de ritmo que son más incómodos para el usuario y hacen menos eficaz la conducción).

  • Posición correcta de conducción

    La posición del perro guía es al lado izquierdo, cerca del usuario y con aproximadamente tres cuartas partes de su cuerpo por delante de él.

    Esta posición permite tiempo suficiente para que el usuario reaccione ante las indicaciones del perro.

    La posición de movilidad es determinada por la discapacidad del usuario y la funcionalidad de la conducción. Según qué discapacidad sufra el usuario puede no ser viable la tarea de movilidad.

  • Línea recta

    Para el perro guía es muy importante mantener la trayectoria recta y centrada para que el usuario pueda saber su situación en cada momento y actuar en consecuencia. Que el usuario entienda, aplique y confíe en el perro para aplicar la línea recta es muy importante para un tránsito seguro en lugares conocidos o no.

  • Encajonamiento

    Durante la conducción de movilidad puede suceder que nos encajonemos con la silla en un sitio estrecho cuya única salida sea dando marcha atrás. En este caso soltaremos el asa e indicaremos al perro que se ponga delante de la silla para que mientras retrocedemos él nos acompañe andando de frente a la silla hasta salir del lugar de encajonamiento

  • Elementos insalvables

    Ante escaleras, elevadores u otros elementos arquitectónicos o técnicos insalvables para la movilidad debemos interrumpir la conducción e indicar al perro “tumbado” y “quieto” hasta superar la dificultad, llamándole luego a nuestro lado. En general ante una situación que el perro no puede solucionar con sus destrezas de conducción debe parar y esperar indicaciones del usuario para determinar su conducta.

2007 ©Carlos Alfonso López García. Director Técnico de EDUCAN
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